viernes, octubre 13, 2006

Esquizofrenia de grifo


Frente a un té helado, en una terraza de La Latina, hablaba con una amiga psicóloga sobre el clima, los coches, Alonso, Schumacher, Maradona, Zidane y la revista GQ. Le conté que últimamente me notaba extraño. Que había dejado de pensar en los demás, y me notaba retraído, ausente, como que todo me llegaba al mismísimo y que no creía que pudiera salir fácil de esa situación.
- No seré esquizofrénico? - pregunté, inquieto, mirando al semáforo.
- Calla huevón - me dijo, sincera como siempre y sin descuidar su vermut blanco.

Sonreí de lado y retomé la conversación con la máxima elegancia. Ignorando los panchitos que el camarero nos había traído. Seguro que ni se había lavado las manos al servirlos, pensé.

- En serio, flaca. He leído por ahí que los esquizofrénicos oímos voces, y a mí me pasa eso.
- ¿Ah, sí? - chupa el cigarro con desdén - y, ¿qué dicen? - expulsa el humo.
- No mucho: que compre té helado, dvd's vírgenes, que no me olvide de tirar la basura o de afeitarme las ingles.
- ¿Las inglés? - cigarro inmóvil, vermut abandonado - picará me imagino.
- Un poco - panchito a la boca - pero te acostumbras. va mejor para el sexo oral.
- Eso dicen - cigarro recuperado - la voz que escuchas, ¿es de hombre o de mujer? Olvídate, te voy a decir algo para que estés tranquilo. Los esquizofrénicos se caracterizan por tener ideas delirantes, que son pensamientos extraños que percibe como reales. Por ejemplo, pensar que hay un extraterrestre en casa.
- Mi cuñada no cuenta ¿no? - interrumpí, no puedo con mi genio.
Ella me sonrió incómoda, como diciendo déjame terminar, hueveras.

- Otras ideas son creerse que se es un personaje histórico - dijo, y con un gesto pidió otro vermut al camarero, que la miraba idiotizado - como Napoleón Bonaparte o incluso Dios.

El camarero volvió en un minuto, con su vermut y unas croquetas que, según él, eran caseras, puso el plato delante de mi amiga, que ni lo miró, y, después de una calada profunda, siguió con su clase de psicología.

- El esquizofrénico sufre alucinaciones que son principalmente sensaciones visuales y auditivas. Pueden oír voces que les incitan para hacer algo en concreto,- cogío una croqueta, la olió y la lanzó a dos metros de distancia, a una papelera. Tres puntos - pueden ver un objeto, o una persona que no existe en realidad.
- A tanto no he llegado, flaca, he pasado días enteros solo en casa y no me he imaginado a nadie.- Engullo una croqueta- Pero sí te llamé un par de veces para recordar como sonaba mi voz.

Me mira por encima de sus gafas Hermes, apaga el cigarro sobre la mesa. Creo que la aburro. Busca algo con la mirada, a su izquierda, abre su agenda y escribe algo. Sorbo al vermut, vuelve a mí, al fin.

- Tu lenguaje no es desorganizado - diagnostica - ni con incoherencias aunque de verborrea, sí se te podría acusar.- más vermut pa adentro - Una persona que está teniendo un episodio agudo de
esquizofrenia puede verbalizar sonidos o palabras ininteligibles para las personas que le rodean.No es tu caso.

Me quedo más tranquilo, y ahora llama al camarero y le espeta que este vermut no es de grifo, que no lo va a pagar, que ella no es una puta guiri a la que se le puede engañar tan fácil. El pobre hombre, coje el vaso y se lo lleva, haciendo reverencias como si fuera un japonés entrando al metro de Tokio, y vuelve a los pocos segundos con otro vaso de vermut, y le dice que va por cuenta de la casa. Ella vuelve a sonreir.

- Me has dejado más tranquilo, - le digo, retomando el tema - ahora sé que solo soy un poco raro.
- Eso sí, porque otro rasgo característico de la esquizofrenia es que el que la sufre no tiene conciencia de la enfermedad, - se acaba el vermut, se inquieta y juega con los hielos del vaso - puesto que las ideas extrañas que tiene las siente reales. Tú no, tú hasta le pusiste nombre a la enfermedad imaginaria. Sólo tienes que desahuevarte y listo.

Mira el reloj, se levanta y hace el gesto de sacar dinero de su bolso Gucci, que no es falso como la mayoría de los que he visto. Le digo que no, que pago yo, por la clase gratis, bromeo. Me sonríe y me lanza un beso antes de salir volando para aprovechar que hay un taxi libre. Me hace chau con la mano desde dentro. Desaparece.
Respiro hondo, y bebo tranquilamente lo que queda de mi té, Madrid no me había parecido antes tan bonita, con gente de todos los colores, y ese cielo azul que invita a la relajación. Lástima que no pudiera comprar mi casa por este barrio, reservado a los famosos de turno. Viene el camarero le pido la cuenta y le digo que lo de la señorita lo pago yo.

- ¿Qué señorita, caballero? - me pregunta - usted ha estado solo todo el tiempo.

lunes, septiembre 25, 2006

El Atasco


Despues del atasco sigo vivo. No se que fue peor, pues esta mañana tuve tres contratiempos: mi móvil se quedo sin bateria para poder reproducir el disco de Michael Buble (en su Ipod Mode), un idiota se quedo dormido en el carril central de la N-II y jodio a miles de personas, y para rematar la faena detrás de mi (y al lado) se sentaron las marujas de las 7 y 25 (siempre salen a esa hora) que no se callan ni debajo del agua.

- Cabáramos, todas las mañanas lo mismo, coño.
- Mubiera ido con la hija de la puri, qesea comprao un coche nuevo.
- La niña de la puri? La fea?
- Esa misma, pero ni es nuevo ni es ná.
- Ya.

7 y 50 y recién estoy por el segundo semáforo, encima me toca el conductor noble que deja pasar a todo el mundo y la mierda colgante ésa ya ha cambiado de rojo a verde mil veces y yo sigo en el mismo sitio. Y mi Ipod callao. Ni siquiera he tenido tiempo de comerme mi croissant con queso y, de la verguenza, lo he encaletado en el bolsillo de mi pantalón negro.

- Poseso, que la hija de la puri, tiene coche nuevo.
- ¿Y de dónde ha sacao las pelas
- Es puta.
- No jodas, y ¿tú cómo lo sabes?
- Porquel de los frutos secos me la contao. Dice que sa follao a medio barrio.
- Cobrando
- No sé, mujer, hasta ahí no llego, pero es igual ¿no?
- No, si no cobra, no es puta. Es un putón
- Vasereso.

Y encima que quería mostrar a primera hora mi chaqueta nueva, ya me veía yo entrando radiante a Toshiba, pero nada. Con lo que me costó ir de compras con tres mujeres: mi novia, que no estaba en sus mejores dias, mi mamá, que se entusiasmaba por todo (desde un especiero hasta unos zapatos) y mi hermana, que se probaba todo, lo compraba y después lo olvidaba en los probadores, provocando que mamá entrara como un rayo y pillara en calzoncillos a un sonrojado españolito. En el bus, nos imaginamos en voz alta que el problema sería el puente nuevo que hacen a la salida de Alcalá.

- Vaser el puente de los cojones.
- ¿Qué puente?
- Ese de la rotonda de las putas.
- ¿Qué le pasa al puente?
- Que le van hacer mas ancho.
- Y ¿paqué?, digo yo
- Paque salgan a la de Guadalajara los de mejorada.

Llamo a mi trabajo: Juanjo, voy a llegar tarde, le digo. ¿Dónde andas? Me dice. En un atasco de tres pares de cojones, le digo. Ya te queda menos, me dice. Dile a Roberto, a eso de las 9 y media que llega, lo que me ha pasado; le digo. No te preocupes, me dice. Y veo que la fila de coches no termina, y sin que nadie lo note, saco mi croissant con queso y me lo zampo de un solo bocado.

- Abra las\ntrampillas del techo, oiga, que mentra un sofoco.
- Que te pasa conchi?
- Que mahogo, o no, no mahogo, pero como que mahogo
- Es quéste ha puesto la calefacción.
- No, no, coño, que mahogo porque mahogo.

Dios, en vez de un descapotable quiero un helicóptero como segundo vehículo.

martes, septiembre 12, 2006

¡ Anda, Jura!


Dejé pasar 40 minutos para llegar tarde a mi cita con el reino de españa.
Porque, según mis cálculos, gracias a el conductor del bus que siempre arranca cuando llego a la puerta, el atasco de salida de Alcalá de Henares, uno que otro choque en la N-II, y el atasco de entrada a madrid, me tomaría una hora y media en llegar a mi destino. Y no fallé. Al salir del metro, me cayeron encima veinte repartidores de periódicos y los esquivé gracias a mi agilidad felina y a mi cintura de avispa (que un dia fué). Llegué a la fila y le pregunté, por cortesía, al último: "¿es usted el último?" y me dijo que no, que él sólo era un yonqui que se habia puesto alli recostado en la pared, y sin querer se vio mezclado con todos estos extranjeros que (ilusionados unos, aburridos otros), iban a jurar fidelidad a don Juan Carlos; tras esa confesión, escondí mi móvil 3G en el fondo de mi bolsillo.
Me leí cinco capitulos de Los Tres Mosqueteros, antes de que apereciera un funcionario (¿porqué todos usan camisas a cuadros?) y, a media voz, dijera que pasemos de uno en uno y con la citación en la mano. recordé a mi hermana, que la noche anterior, cuando le pregunté si tenía que llevar fotos o algo me dijo:
- no, pero te emocionas muuucho cuando juras.

Nos tocó la sala III, y estuve allí, con 60 personas más (30 de pie) durante media hora, sin aire acondicionado y sudando a chorros, y por todos los poros (sobretodo los vergonzantes) no como dice mi tió que sudamos los peruanos: por los pómulos y por la frente. Leí tres capitulos más y justo cuando D'artagan ya volvia con el duque de Buckingham hacia Paris, hizo su entrada el magistrado en pijama, acompañado de su secretaria. Ambos olian a cafe.

- Como somos muchos vamos a hacer una jura colectiva.- dijo, sin mirar a nadie.

Y tuvimos que repetir, todos a la vez, la parrafada que el leía y que les defino a continuación: "juro o prometo fidelidad a s.m el rey de españa, y respetar las leyes y la constitución española". Yo sólo moví los labios, (muuucha emoción... las huevas) como cuando cantaban el himno en mi colegio, o como cuando se reza el padre nuestro en la iglesia. En cambio a mi lado una mujer (que le dijo a quien quiso escuchar, que era lemeña y que estaba orgollosa de ser española) lloraba a mares y obligaba a su hijo a hacerle fotos al lado del juez y de la bandera española. Salí de allí con un juego de papeles arrugados que tenia que llevar al registro civil (otro), asi que me metí al metro, seguido por mis amiguitos de juramentación. Había uno que se parecía a Mike Tyson, ya en su declive, dos chicas bastante feas, un gordo con una camiseta jean sin mangas (que asco), y un tipo con traje, sin corbata, despeinado, y que escuchaba a todo volumen el sgt. peppers lonely hearts...era yo.

La plaza Benavente es uno de mis rincones más queridos de madrid, allí paseaba solo, y con Solenne cuando ya nos gustaba ir de la mano, allí esta mi cine preferido y una heladería barata. Nunca habia visto ni de reojo la Calle de la Bolsa, y ahora tenia que estar alli, parado, bajo la lluvia moja-tontos, una hora. Hay que joderse. Nunca falta en estos casos la "loca de las colas" esa que todo lo sabe, la que tiene todos sus papeles ordenaditos, en carpetas de colores, y que rellena los formularios, siempre, con letra clara y legible, rápido, para poder servir de voluntaria ayuda a los pobres desvalidos que no saben ni qué poner donde dice: "nombre". Y me tocó estar justo detrás de ella. Llenó tres formularios, adivinó la fecha de nacimiento de un par de chicas, la hora de llegada al mundo de la otra, y para colmo hizo que un pobre charapita despistado llamara a Pucallpa desde su móvil, porque dudaba si su abuela se llamaba Panchita o Francisca. Subí el volumen y escuché a fondo los alaridos de lennon en "don't let me down" hasta que al fin llegué a la ventanilla, y abrumé al funcionario con mis papeles, sin dejarlo hablar. Me recibe todo y me dice que muy bien, que espere quince meses para poder tramitar el dni y el pasaporte españoles; de reojo veo a la loca que todo los sabe siendo rechazada por haber hecho todo mal, que se va con un papelito azul en la mano, con una nueva cita para dentro de dos meses. Huyo, justo cuando se acaercaba a preguntarme algo; y ya de camino al metro me imagino a Toledo llorando de alegría cuando conoció al rey de España, él que grita a los cuatro vientos que es indígena y que sabe inglés, seguramente habría disfrutado de este medio día de trámites más que yo.

jueves, agosto 17, 2006

Transfórmense

La crisis de los 30 es muy dura. Primero busqué la forma de volver a mi niñez rescatando (gracias al Azureus) series que veía con una taza de quaker en la mano mientras descansaba del largo partido de fútbol callejero. Así conseguí casi todos los DVD's de los Thundercats, Sankuokai, Caballeros del Zodiaco, Marco (este lo compré con el sudor de mi frente), los Munsters, etc, etc y otro etc por si acaso.
Cuando descubrí que eso no me ayudaba, porque el trabajo no me daba tiempo (ni ganas) de ver mis series, quise empezar una colección extraña de camisetas conmemorativas. Así conseguí alguna de Superman, otra de los Munsters...y allí paré, porque me cambié de trabajo y ahora debía usar camisas y corbatas (bien planchaditas, eso sí).

La crisis de los 30 me absorbía sin piedad: intenté peinarme como cuando tenía 20 años, pero mi cara ya no hacia juego con las onditas juguetonas de cabello alrededor de mi frente; inicié una serie tortuosa de ejercicios pero los abandoné una semana después cuando mientras hacia una serie de abdominales recordé que no había lavado mi ropa, y al poner la lavadora vi que no había preparado mi cena, y al prepararla noté (gracias a un gordo que pasó por mi ventana con la camisa arrugada) que no había planchado mi ropa. Y así hasta el infinito y más allá.
Una noche, aburrido de ver los DVD's de "Friends" entré en Ebay, como quién no quiere la cosa, y terminé comprando a un tipo de Australia un reloj de los Thundercats que, tras dias de tensa espera, llgo a casa en perfectas condiciones. Entonces descubrí un nuevo entretenimiento, acorde con mi estupidez y con la sociedad consumista en la que vivo ahora: buscar recuerdos de mi niñez en esa mega-tienda de la red. Puedo encontrar mi álbum de Sport Billy (en alemán, pero qué importa), el DVD de Django (lo veré sólo una vez, pero eso nadie lo sabe), muñecos, relojes, camisetas que no me quedarán bien de hecho porque un "M" en USA no es igual que uno en Europa (pobre sgringos están como focas por tanta chesse-burger), y hasta puedo encontrar a mis adorados Transformers. Sí, esos muñecos causantes de mis traumas infantiles, que empezaron cuando uno de mis mejores amigos (de niño uno es más estúpido) los tenía casi todos gracias a que su viejo trabajaba en la policía y de vez en cuando se daba una vueltita por la Aduana y le confiscaba alguito pa mi chibolo. Y yo, claro, muerto de envidia.
Ahora intento comprarme un Optimus Prime que he visto, ojalá que cuando llegue mi crisis de los 30 se transforme y avance para dejarme en paz.

miércoles, agosto 09, 2006

La fiestita




He visto las fotos, de casualidad. son obscuras, pero puedo distinguir a la gente que conozco, y son pocos.
Carlitos está elegante, entre dos gorditos que llevan (mal) camisa y corbata. Se notan los dias de playa. ¿Te acuerdas cuando me colé en tu fiesta, Carlitos? llegué con mis amigos y tú, amable, nos recibiste bien. Había cerveza y comida, pero yo estaba demasiado borracho, tanto que entre mis balbuceos estuve a punto de convertirme en novio de Liz, por culpa de uno de mis indiscriminados piropos (me enteré de eso el miércoles siguiente, al llegar a la universidad, después de faltar a clases lunes y martes).
Si las imágenes no mienten, Liz es pareja de mi inmejorable "Nero" Ismael, los veo juntitos y sonrientes. Pero esperaré confirmación, porque también vi en foto al Nero medio calato en una poza de baños termales flanqueado por Ely y Zunilda, y también parecía feliz.
Sigo en plan voyeur y veo que la gente sigue bailando formando filas, como en el colegio, hace mucho que no veia algo así; acostumbrado ya a las noches madrileñas en las que bailas solo (ella baila sola) o, con suerte, al lado de una morena que se contonea al ritmo de David Bisbal. Qué risa, hacen "pasadizos" a los treinta años, me imagino que al más lorna lo apanarán, deberían apanar a los más huachafos, no, mejor no, que sería un apanado masivo del que sólo se salvarían mis amigos.
Creo que he visto a Betsy, guapa y mayor, nada que ver con la niña traviesa que reía en las escaleras y jugaba a verme el culo en mis días de gimnasio (y que confundi con su también guapa hermana una noche de copas, una noche loca), también al gran Cachaco (bonita corbata, felicitaciones, mi estimado), y me gustaría oir sus chistes o cómo, de hecho, se estaría burlando de algún mal bailador de salsa. Que viejo está Vilcapuma, sigue pareciendo ser el que más sabe de los que lo rodean. Zico, elegante al máximo (no vi las medias), sonríe a la cámara y, para variar, sale bien en la foto el desgraciao. Vázquez y la gordis (como los extraño) están hinchados (sin cachita) de alegría y me dan ganas de olvidar mi viaje a Egipto y cambiar la tumba de Tuthankamon por un par de horas en un Bar de Comas, hablando con ellos.
Cuánta nostalgia. faltan la Kika, Miguelito y el Wing. Seguro que nadie le avisó a Brisa, y Tomy no estaba invitado porque no terminó la universidad (creo que no llegó ni a cuarto ciclo). Faltan los Barbieris, sólo vi a su lider (difícil no hacerlo, sale en todas las fotos, ¿era su cámara?). Intentaré convencer a Solenne, pero dudo de que quiera cambiar un paseo por el Nilo a un viaje en combi.

domingo, enero 22, 2006

Brokeback Hornet


Ahora que la película de Ang Lee (Brokeback Mountain), ha sido premiada en el bacanal de alcohol y drogas llamado "Golden Globe", me he exprimido el cerebro, cual limón de emolientero, para buscar algunas parejitas masculinas famosas, que, si bien es cierto, no expresaban su amor de forma tan directa como los cowboys de la película, pero tenían una inquebrantable relación, que era su mejor arma para derrotar a los malos.

Mi preferida, sin duda, será "The Green Hornet" (El Avispón verde). En el que Van Williams se valía de un joven Bruce Lee para derrotar a sus enemigos: mientras él se escudaba en uno que otro golpecito tímido y chuchumecón, Kato, que así le decían al intocable Bruce en la serie, saltaba, volaba, pateaba, pegaba, se colgaba de una lámpara, subía a un armario, volvía a bajar, patada voladora, corría hacia dos robustos hombres de traje y les daba un par de sopapos sin que ellos pudieran siquiera tocarle el cachete, y lo que era más acorde con la tele de la época, sin que se cayera la gorrita de policía Village People que se manejaba el chino. La serie duró sólo un año (1966-1967, o sea que yo todavía estaba en los huevos de mi viejo), pero hasta hoy se vende Merchandising en Internet, sobretodo desde el barrio del Prince Charles y Harry Potter.
Nota: pero ni por esas puedo conseguir comprar un DVD respetable con los episodios.

Y ya, si quiero ser justo con mis recuerdos de tiempos mocosos y de cuando todavía me meaba en la cama, no puedo excluír a la pareja, ya más sospechosa, formada por Batman y Robin, esos que salían por la tele antes de que Michael Keaton, George Clooney, Christian Bale y tantos otros se vistieran de Hombre-Murciélago para volar por los cielos oscuros de Gotham City (o ciudad gótica si se me ponen esticosos). Cómo olvidar a Adam West forrado de polyester, sin vergüenza a mostrar su poco cuidada figura, y al genial Robin que, en el doblaje que conozco, siempre soltaba una frase del tipo: "Santos Pingüinos congelados, Batman, creo que ésta vez no nos salvamos de ésta", a lo que Batman, impasible y escudando su seguro sonrojo tras la plástica máscara (con blancas cejas delineadas a lo Drag Queen) respondía: "Tranquilo Robin, que por suerte llevo en mi bati-cinturón una llave que encaja en esta puerta diseñada por nuestro archi-enemigo". Como diría Condorito: plop! exijo una explicación. Y acto seguido, se las picaban del lugar en su bati-móvil, que echaba fuego por el enorme escape, dejándonos en ascuas hasta el próximo día, a la misma bati-hora y por el mismo bati-canal.

Qué nostalgia, dudo que mi sobrino de dos años recuerde en un futuro con tanto cariño al dinosaurio huachafón ese llamado Barney, pero por lo pronto, he tenido que esconder mi réplica (escala 1:43) del coche del Avispón Verde, porque he notado que lo mira con los mismos ojos con los que yo, de niño, veía los adornos del salón de mi abuela. Antes de que los pobres estallaran en mil pedazos.

lunes, enero 16, 2006

Vuelvo a las andadas


Volver de vacaciones es duro, (anda, qué descubrimiento, dirán ustedes al leer esto) pero volver con la cuenta en mínimos es peor y el descubrir Finisterre, y caminar por las costas de Brest y Pont L'Abbe además de las encantadoras callecitas de Quimper (en la foto) y Rennes, allá por las Francias, hace que la vuelta al trabajo sea especialmente ruinosa. De cólico menstrual.
No hay punto de comparación entre mi voluntarioso y barbado coordinador y las sonrisas francesas (femeninas) y ya, si nos ponemos más sádicos, y ahondamos en la herida, es bastante jodido que tras haber acostumbrado el oido a un volumen de voz normal en la raza humana, tengas que ayudar, por teléfono, a una anciana andaluza, a configurar su touchpad (o como ella lo llamaba: "el rató tásstil ése). Y eso no hay sueldo que lo pague, ni cuerpo enclenque que lo resista.
Lo gracioso, o decadente según se vea, es que mientras pasaba una semana en Francia, en vez de disfrutar al máximo, me sentía extraño, raro, autista a la fuerza, y todo por el terror que me daba hablar en francés. Y eso que llevaba meses entrenando: me bajé de Internet (sin la piratería, inculto yo sería) un curso interactivo de francés, pero terminé mejorando mi inglés, ya que el curso lo había elaborado el British Institute de no sé donde. Aproveché al máximo la televisión por cable y cada vez que podía sintonizaba TV5 para intentar comprender algo, pero sólo me moví como pez en el agua cuando, en un noticiero, entrevistaban a Vargas Llosa, que hablaba (francés con un acentazo arequipeño) sobre su último libro, que si sigue la tradición de los anteriores, llegará a mis manos, como mínimo cuatro años después de su publicación. Cholo terco, vi cine francés hasta aburrirme, pero con títulos como La Haine, Dobberman o Zazie Dans le Metro , sólo aprendí frases hechas: "tu es la bite" "baise moi" o "mon cul", que no me sirvieron demasiado en mi inserción social. A pesar de mi autismo, logré que mis bretones anfitriones creyeran que yo era muy amuse y recorrimos juntos las calles de Rennes, botella de champagne en la mano, para recibir el año nuevo, y de pasadita, un frio que te congelaba los huevos.
Pero, si la vuelta casa es traumática, lo es más comprobar que todos tus conocidos tienen propósitos para el nuevo año, y como siempre, son los mismos del año pasado, osease, ir al gimnasio, dejar de fumar, ser mejor persona, levantarse a la jefa que está tan buena y tiene unos ojos azules (bizcos, pero qué mas da) y unas..., leer un libro completo, ver una película de Clint Eastwood completa, etc, etc, etc. Por eso, mi propósito a sido retomar mi costumbre de escribir de vez en cuando, a pesar de que en mi laptop, hayan saltado las teclas "y" "u" "esc" "inicio" y las que quedan funcionen cuando les da la puta gana (perdonen la vulgaridad, pero esta vaina calienta).

sábado, noviembre 12, 2005

Perú se escribe con CH


Perú se escribe con "CH"

Fuimos a buscar al CHOLO a su barrunto de Comas, siempre viajando en combi y aguantando el gusto musical del CHOFER que a punta de salsas viejas y CHICHA de Agua Marina manejaba feliz su CARCOCHA sin importarle que su vividí hace tiempo dejó de ser blanco.
Nos atendió su hermana, una CHATITA que siempre nos alucinaba con sus amigas, unas CHIBOLAS aguantadas que a pesar de su corta edad pedían a gritos que alguno de nosotros le hiciera el favor. Pasamos de frente sin verlas. Cuando subíamos las escaleras salió a nuestro encuentro "Tofy", el perro CHUSCO de la familia que era un cruce de pastor alemán, con pekinés, algunos rasgos de doberman y la cola de una rata.Mi pata Rolyn lo saludó acariciando su cabeza, sin importarle las CARACHAS que de seguro eran parte de su extraña genética. El Cholo salió con su CHORCITO verde y su polo crema, listo para la PICHANGA del domingo, sacamos la pelota del TECHO -la boté yo la semana pasada- y bajamos a la CANCHITA a ver si estaba la gente.Estaban los patas de siempre: los mongos de la parroquia. Jugamos a CHINA por gol, y como siempre les metimos una goleada suficiente como para comprar una caja de CHELAS. Guardamos el billete, en la noche había una fiesta en casa de la POCHOLA, esa mostra tiene buenas amigas, dijo el MOROCHO. Yo recordé la fiesta anterior y le dije a mi pata que me daba miedo volver a esa jato, No te preocupes, me dijo, la culo e´CHANCHO ya se mudó.
No me preocupaba la culo e´chancho sino el CHIVO de su novio que cada vez que me ve me quiere meter CUCHILLO porque cree que le SERRUCHÉ la novia. Eso sí da miedo, él no tiene nada que perder, pero imaginemos un instante mi bello rostro con un CHUZO de diez centímetros de la frente a la barbilla.Pero estaba con mis CHOCHERAS así que no pasaba nada. En la noche nos juntamos en la esquina, y con la CHANCHITA que hicimos para comprar las chelas, fuimos a la casa de la dueña del santo.Todos subimos a la Carcocha del viejo del Morocho, un Chevrolet del 75 color azul que siempre necesitaba un empujón para arrancar, pero que era nuestro, con él recorríamos las calles con BACHES y los tombos ni nos paraban porque el ROCHE de ir en esa carroza de muerto ya era suficiente castigo para unos CHIBOLOS de los noventa. CHOCAMOS varias veces pero nadie dijo nada, porque los postes y los pilones de agua no tienen quién los defienda. Y los TACHOS de basura tampoco.
Llegamos y la fiesta estaba CHÉVERE. Esto está lleno de CHOLAS huevón, dijo el Morocho, asentimos todos dándole la razón, porque sabíamos que ese compadre era buen pobre y no le importaba que lo jodiéramos diciéndole que era un COCHINO, siempre se CHAPABA a la más fea de la fiesta. De pronto hizo su aparición el HUACHAFO del barrio, un hueveras que se juraba Ricky Martín (la gente le decía CHUCKY Martin) con sus tabas Mike su pantalón Dunkelvolk y su polito rosado con celeste fosforescente. Y no olvidemos la gorra color azul con un avispón bordado sobre la palabra Hornets, a la que para darle un toque de glamour le había amarrado unos pasadores pintados con plumón.Nosotros lo miramos y el imbécil la quiso pegar de ACHORADO pasando por nuestro lado y golpeando "de casualidad" la espalda de mi pata Claudio. Suave Chibolo huevón, esta camisa cuesta más que tu vida, le dijo y todo el mundo se cagó de risa. Yo volvía con las chelas y no me gané con el pase, nosotros queríamos CHUPAR y nada más. No importaba lo que un CHORO cagón hiciera para malogranos el plan.
La dueña del santo pasó unas viandas con CHICHARRÓN de pescado. Pero nunca llegó hasta nuestro sitio, la gente piraña se abalanzó hacia ella y en dos segundo se acabaron todo el RANCHO, algunos guardaron algo en los bolsillos, y los mas CONCHUDOS le dijeron ¿Me puedes dar un poquito en una bolsa pa´ llevarme?.
No seas pendejo barrio.
No sé de donde salieron de repente las amigas de la hermana del Cholo, se habían bañado y no llevaban encima el clásico uniforme de colegio público, usaban jeans apretados y tops que mostraban sus PECHEREQUES en flor. Rolyn dijo oe manya a las chibolas, parece que ya les pica la huadita. No le hicimos caso, como dice siempre el Wing, no te metas con CHAUCHILLAS.
Al otro lado de la sala había un grupo de hembritas en una CHUPÍSTICA brutal, tenían sobre la mesa 6 chelas vacías y una estaba sentada sobre media caja de Pilsen, sin importarle que esa postura dejaba ver mucho de sus torneadas piernas. Decidimos atacar, aunque las matemáticas indicaban que uno de nosotros se quedaría sin campeonar esa noche.Las flacas eran de la RICHI , estudiaban medicina y estaban allí porque eran amigas de la hermana mayor de la dueña del santo. Parece que venían directo de la Universidad porque sus MOCHILAS estaban en el suelo al lado de ellas. Flaca mejor dile a tu amiga que te guarde tus cosas, suave que te las CHOREAN. Tuvieron una idea mejor: zafar de eso tono PACHARACO y buscar algún lugar para CHELEAR tranquilos.Ni lo pensamos, ellas no habían terminado de hablar y Claudio ya estaba calentando el carro, que para suerte nuestra arrancó a la primera. Buscamos a Rolyn pero estaba perdido entre la multitud que bailaba al ritmo de Big Boy y los Cuentos de la Cripta.
Llegamos a las playas de la Herradura luego de hacer una pequeña parada frente al altar de Sandro Baylón. Sacamos las dos cajas de chelas, pusimos el casette del Gran Combo rogando que esa mierda de casettera no se tragara la cinta. Claudio bailaba con la piernona, el Morocho con una pelirroja pechugona y yo estaba en el asiento de atrás CHAPE Y CHAPE con una blanquita care´mamona a la que nunca le escuché la voz. Nadie pensaba en Rolyn, al que habíamos abandonado en ese antro de perdición infantil. Una tía sapaza se asomó por la ventana del Chevrolet y nos ofreció ANTICUCHOS joven, le dije que no y se quitó. Pero esa tía de hecho se ha ganado con varios CACHES alucinantes en esa playa, a la que la gente va a "matar" nomás ¿si o no?
Claudio volvió al carro asadazo y mi acompañante y yo tuvimos que acomodarnos la ropa interior. ¿Qué pasa imbécil?. Dijo que la hembrita que le tocó tenía su MARIACHI, y había dicho su nombre en pleno CHACA-CHACA. Le dije que eso no importaba, ahora él era su MACHUCANTE y si ella decía otro nombre no importaba, ¿Acaso te vas a casar con ella, hueveras?. Claudio no hablaba, hubo un minuto de silencio que fue roto por algo que jamás podríamos imaginar: la blanquita que estaba a mi lado, la más finita de las tres perras que recogimos, la que usaba jeans Gap, la que olía a Carolina Herrera…se metió un pedo stereofónico con sonido surround que retumbó en los vidrios y el techo del Chevy 75 y desprendió los dados de peluche del espejo retrovisor.
Claudio y yo salimos conteniendo la respiración, y la flaca corrió a la playa, hizo un hueco en la arena y se puso a cagar. Tanto alcohol, combinado con sexo le había dejado la HUACHA floja.
El Morocho estaba con su trampa a cien metros de distancia, comiendo CHOCLO con RACHI y ni se enteró de que el carro de su viejo había quedado perfumado. Él seguía viéndose FICHO con su mano en el culo de la hembrita, su CHULLO de marca abrigándole la cabeza casi rapada, viendo como la rucaza ésa se embarraba el CACHARRO de rocoto mientras se comía hasta la panca en que venía el anticucho. Creo que eso de que eran de la Richi fue un cuento CHINO.
Le avisamos que casi amanecía y era mejor que nos fuéramos, que a esa hora empezaban siempre las MECHADERAS y ya una vez nos bajaron dos faros y una luna por quedarnos de sapos. Pagó su cuenta, la flaca CONCHUDA no dio ni una china, arrancamos y de camino dejamos a las mostras esas en la Av. La Marina. Cuando bajaron Claudio dijo por aquí pasa la combi para tu CHOZA chola pedona. Me pareció un chiste cruel pero igual me reí.
PUCHA oe, y ¿qué pasó con Rolyn?, dijo el Morocho. Nos miramos sin saber la respuesta, nos dejó en nuestras casas y quedamos en vernos al día siguiente en la Universidad CHALACA. Como siempre llegué primero, encontré a Rolyn sentado solo en nuestra banquita de siempre. Tenía una sonrisa de oreja a oreja. Le pregunté en donde se había metido y me dijo que se fue con una de las chibolas que nos jodían. Ya es mi HEMBRICHI, me dijo y noté que sólo él podía decir la palabra "hembrichi" sin parecer panelista de Laura Bozzo. Abrió su billetera Rip Curl y me enseñó una foto de la chibola. Le dije ten cuidado Rolyn, no vaya a ser que por CHIBOLERO te pesque su viejo y te deje MOCHO.
Me dijo: calla Maguill…todo porque tu eres Chivo.

La pichanga



La pichanga

Hace unos días entré al chat y ví a mis amigos de Lima planear un partido de fulbito. No podía permitir tanta felicidad, y les envíe por e-mail, el siguiente texto que escribí solo por vengarme.

Y dice así:

Llegamos como a las nueve y media y los caseros no llegaban. Vásquez estaba listo con su chorcito sus zapatillas de 10 lucas recontraviejas, su polo verde incombustible y su gorra marrón - que todavía no tirábamos al meadero de los pobres. Zico tenía como siempre su buzo plomo cochinazo y su polo verde con huecos que usaba cada vez que jugábamos pelota o que tenía que pedir beca de alimentos. El Nero venía en jeans y polito metido, ya en la cancha se calateaba como los grandes a pesar que las viejitas de la Ciudad del Pescador ya le habían hecho roche llamando al Serenazgo un par de veces. La Kika, que rara vez venía a jugar con nosotros, llegaba con su polo de Jhon Lennon y sus tabas tigre con manchas de pintura. De vez en cuando algún incauto de los ciclos inferiores se nos acolleraba y teníamos formado un equipo digno de cualquier rival.

- Oe Brizo, ¿a que hora dijeron los caseros?
- No sé Vásquez, Zico debe saber.
- Esos bassssuras dijeron a las 9 y media. Ta´ que fallas oe.

Los caseros eran los patas de ciclos antiguos, los de la "antigua currícula". Estaban comandados por Willy - por eso yo les decía "los Willy´s"- que jugaba acertadamente de mediocampista, defensa, delantero y no se si algún día se puso al arco. Johan que era el defensa más machetero que he visto en mi vida, Javier "el parrilla" que jugaba adelantado y siempre cazaba la pelota antes de que entrara al arco, El gordo Carlos que tapaba (en todo el sentido de la palabra) el arco de los caseros, y algun otro más que no me acuerdo.
Cuando al fin llegaron y comenzaron con sus clásicas frases como "Zico ¿dónde están tus payasos?" para atarantarnos mientras la Kika trataba de hacer más de tres pataditas seguidas, enrumbamos a la canchita de siempre, maleteándonos unos a otros. Vásquez medía su barriga con Johan, Zico le pedía al Parrilla sus libros de Oracle pero él no atracaba: "No jodas pezuña, ya sabemos que eres cabeceador". Esa frase me hacía recordar que Zico "perdió" la pelota que con tanto sacrificio compramos en Las Malvinas a un choro. Willy iba hablando con el gordo Carlos pero el que más captaba la atención del gordo era Pedro uno de los jugadores eventuales que le preguntaba sobre como programar mejor en Informix, los rumores decían que Pedro consiguió su chamba sin saber ni un carajo de Informix y el gordo Carlos le enseñó de a pocos.
Comenzó el partido y la Kika se falló de arranque tres goles: un cabezazo que mandó al poste de luz, y dos tiros que le salieron más chuecos que los dientes de Brisa.

- Putamare Kika asegura pe´ huevón.- dijo Vásquez, su dupla en la delantera.
- Te voy a prestar mis videos de Romario.- dijo Zico.

Yo estaba en la mediacancha con Tito (camarón) que a pesar de su contextura de lucha libre se movía por las bandas mejor que yo que estaba más flaco que Felpudini. No teníamos defensa, nunca jugábamos con defensa todos subíamos y bajábamos, nuestra juventud lo permitía. Los caseros jugaban mejor armados, y casi no se movían de su posición, si una pelota caía más allá de la media cancha...era de Willy, pero si estaba en su área era de Johan.Mientras tratábamos de recuperarnos de las burradas de la Kika, Johan metió un despeje de los suyos y cayó cerca de Willy, se la dio al Parrilla y él fusiló al Nero. 1-0 a favor de los masters.

- ¿Qué pasó brizo?, no marcaste a Willy.- me recriminó Tito
- Estaba viendo al Parrilla, pero me ganó el vivo.- dije .

Pero todos sabíamos que era culpa del Nero que cuando ve un cañonazo se tira para el lado opuesto del que va la pelota.
Sacamos rápido para atrás, Willy y el parrilla salieron a marcar a Tito, él se la dio al Nero que me vio desmarcado y me lanzó la pelota con la mano "Tuya Brizo". La paré con el muslo de espaldas al arco del gordo Carlos, pero antes de que pudiera girar Johan me levantó de una patada y volé como cometa. "Foul, foul!!...Oe Johan no seas machetero huevón", dijo Vásquez pero Willy le dijo que no había pasado nada, que Johan fue a la pelota. El lateral era de nosotros y se lo di a la Kika, el se la tocó a Zico que probó de fuera al gordo Carlos, la pelota le chocó en la barriga y rebotó hasta la cancha de frontón. Otro lateral, ahora lo sacó Vásquez, se la dio a Tito, él a mí, yo a Zico, otra vez a mí, enganche y Johan a comprar pan, se la di a Vasquez que pateó...al palo.

-Ta´mare Vázquez, deja la paja huevón.- gritamos a coro.

Vásquez, cansado a los dos minutos se me acercó y me dijo que iba a hacer el amague de patear pero me la dejaría "No falles huevón que me quedo misio, y tengo que esperar al chofer que me conoce". Me reí y le dije que la haga bien que el gordo no era huevón. Sacaban los caseros, Pedro la abre a Johan, el avanza con paso lento y la mano adelante para que yo no me acerque - ni huevón me acercaba Johan, siempre me arañabas el pecho y mi hembrita nunca me creía que fue jugando fulbito - pase a Willy que sale de la marca de la Kika y de Vásquez, Zico le cae al toque y lo tapa bien, pase a la parrilla que fusila al nero otra vez pero ahora la pelota le cae en la pierna a nuestro Dolmo Flores. "Vamo´ Neroo´" grita Vásquez y corre solo por la derecha, los caseros están descolocados y el trajín de sus años les impide regresar rápido.Increíblemente Vásquez la para con el pecho tipo Zidane y gira en un solo movimiento, me quedé huevón viendo - hasta ahora no se como lo hiciste panzón - pero recordé su táctica y corrí para acompañar la jugada. El gordo Carlos sale a taparle el arco, Vásquez se le acerca y cuando lo tiene casi encima me la da, yo solo la empujo para adentro del arco. 1-1, renacen las esperanzas.

- ¡Bien brizo, bien !.
- Si fallabas te cachábamos huevón.
- De uchero cualquiera.

Willy no parecía muy contento. La Parrilla le dio la pelota y de arranque nos hizo mierda a la Kika y a mí, hizo pared otra vez con la parrilla y dejó atrás a Tito y Zico que le jaló la camiseta y lo paró. Willy volteó asadazo y vio a Vásquez , que había vuelto a la normalidad, y llegaba como siempre tarde a la jugada. "Juega bonito pe` huevón", le increpó y nuestro Zidane lo mandó a la mierda. Las aguas se calentaban.
Tito desborda por la derecha como siempre, ve a la Kika desmarcado y se la centra perfecta para empujarla, vemos enternecidos como la Kika trata de elevarse pero en su intento se convierte en un pedazo de plastilina caliente y no la alcanza ni con la mano. Lateral para los caseros. Johan me da una patada leve por detrás, sin bola, volteo y me río, le agarro la panza y digo "Habla staff, guárdame un machito". Ahora Tito no se despega de Willy, Pedro no sabe a quien dársela, la manda al arco y el gordo Carlos se la manda a la Parrilla (otra vez) que corre hasta la línea final y centra para atrás pero le choca en la mano a Zico. "Mano, mano!!" "No jodas oe, ha sido casual" "Putamare casero no seas llorón ha sido mano". Sacan ellos. Toque atrás, Willy abre a la derecha, llega Pedro y la manda más lejos que el carajo. Johan se asa y le grita, Willy lo mira y Pedro se paltea. Los caseros se empiezan a desesperar como siempre, ahora es el momento.
Llamo a la Kika a un lado y le digo que se meta por el lado de Alejo que está pasando desapercibido hasta ahora.
- Tás huevón, si me caga la barbilla como al cachaco.
- No pasa nada, desde ese día ya le entra más suave a la gente.-le dije y él, inocente, atracó.

Mi idea era simple: Alejo reventaría a la Kika, pero cuando la pelota quede rebotando yo cañoneaba al gordo Carlos y la apuesta era nuestra.El Nero se la da a Tito, él a mi, se la devuelvo y nos sacamos a Pedro de encima, viene Willy y Tito casi la pierde le da el pase a Zico a pesar de que la pelota rebota en el tobillo de Willy, el Parrilla se quedó arriba esperando que fallemos, Zico corre y se saca a Johan por velocidad, me ve solo en el centro y me la da, antes de recibirla ya se que se la daré a la Kika. Cuando él la recibe no tiene tiempo ni de respirar, Alejo lo saca con el cuerpo y los dos se caen...como esperaba la pelota queda suelta dando botes. Llego y la pateo con los ojos cerrados y el arco en la memoria, el gordo Carlos - como nunca - me tapa todo el ángulo pero no logra agarrar la bola que se le chorrea de las manos. Pero la pelota no va al arco, ya empezaba a lamentarme cuando de donde nadie sabe aparece Vásquez, nuestro Zidane, nuestro Romario (mitad ropero mitad armario) y la empuja dentro del arco antes de caerse solo y rodar hasta fuera de la cancha.
- Gol carajo gol.
- Buena, camarón.
- Se ve que la Jessica te ha inspirao.
- Ahora a cerrarnos bien.

No hizo falta, se acabó el tiempo y ganamos el primer partido de esa mañana. Los caseros pagaron la gaseosa. Como siempre regresé con ampollas, un cariñito de Johan en la pantorrila, mis dos lucas de apuesta intactas, y mis tabas rotazas.

- Oe brizo, le has quitado las tabas al loco de tu barrio.- me dijo Vásquez
- Cállate huevón que tu has venido a jugar con las medias de México 70.