lunes, febrero 18, 2008

There will be Oscar


Mili me había dicho que era imbécil, por escribir cartas de amor para otro, acababa de romper una vitrina de la panadería, y además no me habían invitado a la fiesta de cumpleaños de la charapita. No quería ver a nadie, y puse la tele para ver que había esa noche en “Función Estelar”. La película no tenía buena pinta, quién quiere ver la historia de un impedido que sólo puede mover el pie izquierdo y que, además, pinta. Me alegró saber que alguien la pasaba peor que yo, y me tragué la peli completa. Así descubrí a Daniel Day-Lewis.

Dicen que tiene fama de huraño, maleducado, mujeriego y muchas cosas más, pero para los aficionados al cine y los buenos actores (no siempre van juntas las dos cosas) es siempre un placer verlo trabajar. Su interpretación en “My left foot” fue espectacular, nunca había visto a nadie transmitir sentimientos usando sólo los ojos, y quitando protagonismo a todo el elenco que tenía sobre él la ventaja de poder gesticular, moverse y hablar. Aún así, ganó el Oscar al mejor actor por ese trabajo. Su actuación me marcó tanto, que cuando veía a mi amigo Mono, que sufría retardo mental, se me antojaba falso, y creía que tenía que sufrir más para hablar y expresarse, como Christy Brown, en esa peli de Jim Sheridan.

Años después, llegó a mis manos, “In the name of the father”, y no pude, hasta hoy, terminar de verla. La historia de la injusticia, violencia, y tristeza de Gerry Conlon, al ser acusado injustamente de pertenecer al IRA, me conmovió mucho, sobretodo cuando le dice a su padre “cuando salga de este encierro, seré mas viejo que tú” o algo así. Daniel obtuvo su segunda nominación al Oscar, y se rumoreaba que pidió que lo torturasen realmente para preparar el papel. Me he prometido a mi mismo que terminaré de ver la película, algún día.

Cuando ya estaba a punto de terminar la carrera, supe que Scorsese había vuelto a las andadas, y se estrenaba “Gangs of New York”. “La edad de la inocencia”, en la que también se luce Day-Lewis, tiene demasiados altibajos, causados, a mi parecer, por una insufrible Winona Ryder. Llevé a una chica al cine, para que no me vieran entrar solo, y mientras ella suspiraba por DiCaprio, yo me regocijaba con “Bill the Butcher”, un personaje espectacular. Otra nominación al Oscar. Salí del cine extasiado, pensando que esa tarde Scorsese y Day-Lewis se habían dejado de mariconadas y el cine volvía a estar en mi agenda.

Ayer, después de que el Caixa Forum me decepcionara, Sol y yo nos metimos a nuestro cine preferido. Conseguimos buenos asientos, y “There Will be Blood” se proyectó en la pantalla con la música del guitarrista de Radiohead de fondo. Casi tres horas, que se hacen cortas, en las que este monstruo arrasa a los demás actores, desde la primera escena en que cae a un pozo que el mismo está excavando, hasta el final en que tira (de verdad) bolas de Bowling a su compañero de reparto. La frase final “I´m finish”, suena a despedida, pero en el fondo de mi corazón cinéfilo, una vez más, espero que sólo sea un hasta luego. Ah, se me olvidaba, por esta película también está nominado al Oscar.

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