viernes, enero 11, 2008

Hola soledad, no me extraña tu presencia


Hay una reunión familiar esta tarde. Uno de mis propósitos de año nuevo ha sido volver a ser yo mismo, o sea que ya no me preocuparía demasiado por los demás, ya que eso sólo me generó decepciones y depresión durante todo el 2007 al comprobar que los demás no me daban la misma importancia. Pero no quiere decir que incluya a mi familia en los demás. Hace poco un amigo me dijo que cuando uno se va haciendo mayor, empieza a disfrutar las reuniones familiares. Entonces me queda mucho por llegar a ser mayor.

He escogido quedarme en casa. Abro una botella de vino (la cerveza me hincha como un sapo) tinto y pongo una de esas pelis raras que sólo veo cuando estoy solo: Offside. Me divierto mucho y recuerdo la época en que iba al fútbol con mamá, para ver a nuestro equipo de barrio, e insultar juntos al árbitro, eso es penal, huevonazo, gritábamos arropados por la turba; era una de las pocas veces en que me dejaban decir palabras altisonantes. Cuando acaba la película, salgo a dar una vuelta por el centro de Alcalá de Henares, hay muchos turistas, como siempre, y más de uno compra cosas en la feria navideña. Casi todos los puestos son de ecuatorianos que venden camisetas negras con dibujos de grupos de rock, además de bufandas, guantes, y máscaras de la película Scream. Compro la revista Esquire, que he preferido sobre la GQ, después de hojear esta última y descubrir decepcionado que parecía un catálogo de compras navideñas. Leo una entrevista a Dustin Hoffman en la que confiesa sin pudor que el pedo que soltó en Rainman fue real, y que Tom Cruise casi lo mata por hacerse el payaso. Vuelta a casa, preparo un poco de té.

Pongo un disco de Billie Holiday y me despanzurro en mi sofá naranja con manchas. Viendo al techo pienso que este es mi último año en el piso, y me pregunto cómo sera mi siguiente casa ¿tendrá terraza? ¿podré colgar mis posters de cine? ¿tendré vecinos agradables? Al menos sé que la nueva no olerá siempre a ajos fritos. Se va haciendo de noche y sé que mis compañeros de piso volverán. Preparo mi cena, y la como frugalmente, esperando el fatal desenlace. Hay un partido en la tele pero me la pela. Vuelvo a la habitación y leo un poco más del enorme libro Anthology de los Beatles, hasta que se me cansan los brazos por el peso soportado. Suena la puerta. Enciendo la tele de mi habitación y pongo un DVD de Friends, cómo me hace reir este Chandler, una vez más compruebo que Mónica es más guapa que Rachel. He disfrutado mucho este día de silencio, creo que puedo empezar a hacerme mayor, y asistir a las reuniones familiares; pero siempre aprovechando cada vez que pueda para quedarme solo en casa y aburrirme de mi mismo.

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