viernes, abril 04, 2008

La fiesta de Meteoro


La primera en llegar fue Cindy Lauper, traía una bolsa de la Casa del Libro y dentro estaba lo último de Boris Izaguirre. En ese momento pensé que es cierto eso de que hay personas que regalan lo que les gustaría que le regalen, pero creo que no soy uno de ellos: jamás he regalado a nadie un LP de The Beatles. Nos sentamos y hablamos mientras en la tele veíamos un capítulo de Meteoro, estás igualito pero te falta el casco, me dijo, y alegué que con eso puesto tendría mucho calor y no podría beber cerveza a mis anchas. Le ofrecí una copa de vino y seguimos hablando. Alaska y La Pequeña Lulú fueron las siguientes en aparecer, la primera me regaló un perfume de Loewe que tampoco estaba entre mis favoritos, pero agradecí el gesto (días después lo usé y una gran mancha amarilla se apoderó de mi camisa blanca), Lulú hablaba con La Hippie y reían no sé de qué. De fondo, música de La Fania, que todos, menos Lulú, sabíamos de memoria.

La mesa estaba llena de tostas, unas con queso azul y otras con cabrales, algunas con salmón y otras con chorizo; La Hippie había preparado muffins salados, con jamón y no sé que cosas más, pero que gustaron a todo el mundo. Yo sólo pude probar uno, y lo combiné con un whisky de doce años. Me preguntaban qué sentía al cumplir años, ¿eres más maduro?, y respondí, que más maduro no sé, pero un poco podrido sí que me siento, sí. Lo bueno de haber pasado de los treinta es que hay menos cosas que te asustan, ya no tienes miedo al fracaso o a quedar como un idiota, porque te ha pasado ya muchas veces; ya no tienes ese complejo de superioridad que te arrolla a los veinte, y sabes que no eres capaz de conquistar el mundo. Eso da mucha tranquilidad. Además, esta edad es suficiente para controlar el fuego ese que llaman pasión, que si no sabes hacerlo, te quema, y si lo dejas se apaga, pero en este nivel del camino puedes manejarlo y que sirva para lo que fue creado: mantenerte calentito.

Llamaron a la puerta y al abrirla vi a un Rolling Stone (no pude definir cuál era) del brazo de Madonna vestida para su video Like a Virgin, también llegó Vilma Picapiedra. Hola, soy Meteoro, gracias por venir a mi fiesta, dije, y entre risas y abrazos seguimos disfrutando la noche. Les conté que la idea de combinar música de los 70’ y 80’ mientras que la tele proyectaba imágenes de series de la misma época, me vino de repente, ellos alucinaban con el espectáculo y la decoración, ¿Ese es Michael Jackson? Preguntaron, sí, dibujado por Andy Warhol, respondí. Las copas iban y venían, lo noté cuando quise cambiar de dvd musical y las piernas se me convirtieron en serpentinas. Llegó el momento de las fotos, y como siempre, puse la mejor sonrisa posible. Parecíamos personajes del parque Warner.

Los últimos en llegar fueron los miembros del elenco de Fama, y sus hijos, uno de los cuales no venía disfrazado y por eso se la pasó con el ceño fruncido toda la noche. No me acerqué a consolarlo, odiaba cuando los adultos me hacían eso durante mi niñez, le puse un DVD de clásicos de disney y lo aburrí más sin querer. La noche siguió pasando y en algún momento todos bailábamos algo que no consigo recordar. La gente de los 80’ fue volviendo a sus casas y yo caí rendido en mi cama sin darme cuenta de que se me había olvidado sacar el tiramisú. Al día siguiente, zombie, limpié la casa y viendo la cara de la Marilyn de Warhol me despedí para siempre de ese salón en el que nunca más haré una fiesta. La próxima será mejor, y en otro sitio, murmuré antes de beber un poco de agua, y quedarme dormido otra vez en el sofá.

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