martes, enero 30, 2007

¡Oye!, te hablo desde la prisión


Llevar oculto un mapa, debajo de unos tatuajes, es lo ultimito, lo ultimito. En Prison Break, se supone que viéndolo de cerca, o con una luz especial no sé como es la vaina, se pueden ver con exactitud los planos de la cárcel más segura de gringolandia. Por eso, un chico guapetón (tanto como para que Mariah Carey lo usara de modelo) los usa para sacar a su hermano de la cárcel, antes de que la administración Bush, o Gobernator, le den vuelta. Pero eso, sólo pasa en FOX. En la vida real, si un modelito entra, digamos en Lurigancho, lo primero que le pasa es que lo ponen en la celda de algún negro zapatón, aunque en la misma cárcel esté su viejo que muere de cáncer; nada, tú vas con Mandingo, te jodes, y tus noches van a ser muuuuy divertidas y no podrás sentarte en un mes. Y ruega que te ataque la diarrea.


Si te salvas de esa, todos los cholos acomplejados buscarán la forma de malograrte la cara, sea cortándotela con una botella rota, guillette, cepillo de dientes afilado, cualquier huevada será buena para descobrarme de este blanquiñoso que afuera tenía buena casa, buen carro, buen colegio, y buenas hembritas, aquí dentro Virgen de las Mercedes, patrona de los reclusos (mi madre está que se muere, ella por mí sufre mucho siiiii), somos todos iguales.


Mi vecino, que en sus ratos libres (todos) robaba pa’ drogarse, estuvo varias veces en la cárcel. No tenía tatuajes en la espalda, sino grabados que sus amigables compañeros de pabellón le hicieron en cada una de las cinco broncas semanales que se armaban cuando no había suficiente comida, o se prohibían las visitas conyugales, o porque ese chato me ha mirao feo. Tenía en la cara injertos de piel del glúteo, y debajo de la axila no le crecían pelos, porque en una bronca con un matachanchos lo apuñalaron dos veces, y se salvó de mi milagro. Además, como era más bien feo, tuvo que defender su honra en las duchas más de una vez; me pregunto qué hubiera pasado si, como en Prison Break, tuviera ojos verdes, dientes bonitos y una carita matadora. Seguro que se lo tiraba hasta el director de la prisión.


Al salir de la cárcel, los presiosos la ven cuadra para reinsertarse y ninguno, que yo sepa, tiene en mente un botín de 5 millones de dólares que otro preso moribundo le dijo, pa ti solito, dónde estaba. Pero eso sí les pasa a los de Prison Break, que haciéndome recordar a Tim Robbins y Morgan Freeman, saben en qué arbolito, exactamente en Utah, esta el billete. lo que importa es que Sol ahora a encontrado una nueva afición, bastante más soportable que "Medium" y es ver una y otra vez los capítulos de la serie, esperando a que su protagonista se despelote para consultar en el mapa tatuado en su esculpido cuerpo en que pasillo girar a la derecha, ¿en éste o en el otro?.


miércoles, enero 24, 2007

Sad Feet


¿Qué tan inteligentes son los niños? Hay una leyenda urbana que afirma que si un niño escucha varios idiomas (un día si y otro también) durante su crecimiento, con el paso de los años los hablaría todos como si fuera su lengua materna. Lo único que, dicen, se ha comprobado es que padecen dislexia y de vez en cuando piensasn en todos y los idiomas y blasfeman en el que más rabia les de. Por eso me pregunto (y yo mismo me contesto) ¿puede un ser de 4 años entender el valor de una pelicula como Happy Feet? Pues claro que por supuesto que desde luego que no (como diría mi tía, la Chimoltrufia.) En esta cinta, se ve la lucha de un pingüino emperador diferente, que por azares de la animación por ordenador, nace diferente a tooooodos los seres de su especie, y, no pudiendo cantar, desarrolla la capacidad de bailar como Sammy Davis Jr. Hasta aquí, y la siguiente lucha por ser aceptado estamos en la recurrente película para niños en que los buenos, por más que sean tontos, ganan. Pero cuando aparecen elementos como calentamiento global y explotación indiscriminada de los recursos, dudo mucho que mi sobrino (que baila feliz con Sesame Street) entienda la importancia del tema, él como muchos, vería bailar pinguinitos y no sabrá que el acuerdo mundial de dejar de pescar indiscriminadamente y asi no perjudicar el hábitat de la fauna, se quedará para siempre en una animada utopía. Hoy mismo, la CE a multado a España por la pesca indiscriminada de crías de peces, usadas para consumo humano elitista (es común pedir, unos boquerones bebé, en vinagre) que alteran indudablemente la fauna local. Si fuera cierta la ficción, Mumble, el pinguino bailarin, llegaría, daría un par de pasos de tap-dance con sus amigos latinos y convencería a quien haya que convencer de hacer bien las cosas. Pero eso no es así, ni lo será, España, como Microsoft, pagará su multa y seguirá con la pesca (más o menos encubierta), los pinguinos no bailarán, y a los adultos no nos quedará más que esperar la realidad virtual de “Happy Feet” o “Ice Age” donde la gente se entiende y se busca siempre el bien común. Mientras tanto, envidiaremos en silencio al pequeño niño que baila con el pingüino y cree que cuando crezca, encontrará un mundo mejor. Bullshit

viernes, enero 19, 2007

La Jaqueca del Rey


La copa del rey es una competición menor, en la que equipos de segunda, y segunda B se enfrentan a equipos de primera división y, a veces, les ganan. Los equipos chicos, la juegan de mala gana, porque mas les cuestan los traslados que lo que ganan por derechos de transmisión. Los grandes, la aprovechan para foguear a sus suplentes, castigar a sus titulares y apostar por ella cuando ya han perdido esperanzas en ganar la Liga o la Champions. Pero, si eres el Real Madrid, nunca admites esto. Y menos durante la última semana, en que todos putean a todos, ma non troppo.
Beckham, que negociaba su renovación, había firmado por lo bajo con un club gringo, para poder ser vecino de Tom Cruise y ganar más dinero en un mercado poco explotado por su imagen (aquí, en Europa, lo vemos hasta en las paradas de autobus).
Cassano, le dijo la verdad a la cara a Capello, y como premio a su sinceridad y hombría, fue descartado por el técnico y condenado a engordar en el ostracismo.
Guti, ninguneado por el presidente, Robinho, según los rumores, gusta del alcohol y las noches de Madrid, y Gago fue comprado por 25 millones de euros cuando meses antes se había ofrecido a otro club español, él solito, por 5 milloncitos namás.
Así era el club que iba a ver anoche. Y se enfrentaba al Betis, penúltimo de la Liga, que dándole la importancia que se merecía el partido, jugo con suplentes. Y aún así empató y eliminó al Madrid.
Menos mal que no fui, presentí el desastre en el metro, y ayudado por un inesperado dolor de cabeza, giré a la derecha en Albuquerque y me fui pa’ casita sin sentirme culpable. No se lo diré nunca a Julio que me regaló el pase para el estadio, porque lo decepcionaría y me cerraría puertas, quizá para futuras visitas al Bernabéu. Pero ayer, no me perdí nada, sabía que Ronaldo no jugaría porque está negociando su salida al Milan, que Casillas (que vale 9 millones de sobrevalorados euros) estaría sentado mientras Deiego Torres suda los 300 mil euros anuales que se lleva. Sabía que Capello sería insultado al máximo, y que como pasó, algunas botellas de agua pasarían rozando su cabeza. Y mientras yo estaba en mi camita, leyendo algo sin importancia, el presidente del Madrid, Ramón Calderón, estaría viendo el partido escuchando resonar en su cabeza la frase que sus jugadores le dijeron por la mañana: “deja de soltar mierda por esa boquita”.

martes, enero 16, 2007

Dark Side of Guiller


Dicen que si escuchas “Dark Side of the Moon” y vez a la ves “El Mago de Oz” compruebas que están coordinados la música y el movimiento de los personajes. Puede ser, no lo he intentado, principalmente porque la película es una de las más tontas que he visto y ni con la música de Pink Floyd creo que podría tragármela.
Pero, ¿y si hago otras combinaciones?
Imaginemos (que estamos ociosos) que el popularísimo Guiller nos hubiera dejado un mensaje secreto en su canción “El Rey de las Cantinas”, pero que sólo le contó el secreto a un borrachín de La Punta, antes de que su religión lo rescatase, entre semana, de las garras del alcohol. Y claro, ese borrachín, al día siguiente, con los bolsillos vacíos y dormido en la puerta de su casa (porque sus hijos no lo dejaban pasar) no recordará nada. El mensaje se ha perdido, entonces, queridos hermanos.

Hagamos cuentas: la música de este beodo cantante data de mediados de los setenta, busquemos entonces una película que él, en sus 10 minutos lúcidos de vida artística, escogiera para darnos el mensaje. “Operación Dragón” no podría ser, no me imagino ninguna escena que encaje a la perfección con “porque en las cantinas yo paro, matando una pena, matando un amor”, Bruce Lee, buscando al malo, entre espejitos, al oir la canción daría una patada peor que la de Jackie Chan. Entonces, seguimos buscando, y aunque cualquier escena de Gene Hackman en “French Connection” podrían coordinarse con “mentira, no soy un borracho, si tomo es de pena, yo soy hombre macho”, desistimos.
Ya cuando el desanimo y la desesperación hacían yaya en mi decaído espíritu, recuerdo una gran saga de la que fui fan acérrimo: "Star Wars", pero deberíamos pasar una y mil veces la escena en que Han Solo cree que Luke y Leia comerán perdices usando de fondo "la amé como a nadie en el mundo, pero ella se fue de mi lado, se marchó con otro se burló de mi". Y entonces podríamos dar por terminada la tarea.


Pero ni con esas damos por concluída la investigación, y desde esta tribuna (popular) invito (hago un llamamiento, dirían los políticos de mi barrio) a quien sepa algo del secreto de Guiller a que nos lo cuente, ya no para desentrañar el misterio, sino porque me mata la curiosidad.

viernes, enero 12, 2007

Bad habits


Dos soldados colombianos han sufrido graves quemaduras (creo que uno a muerto) por jugar a algo bastante estúpido: quemar algo al lado de alguien dormido y esperar a que este se despierte. ¿Hasta dónde llega la estupidez humana?
Tenía un primo que se divertía atando cohetes en la cola de su perro, Mamerto. Mamerto, fiel y cojudo al máximo, siempre volvía a casa después de su dueño lo castigara con esa infame travesura (que es más bien una putada), aunque, cada vez que se acercaban las navidades, el pobre perro huía de casa pero volvía a los dos días, magullado, sucio, apestando y con los ojos llorosos. No le habían enseñado a morder asi que no le quedaba otra que volver al suplicio con tal de asegurarse la comida.

Chumpi, mi amigo de infancia (ahora en el penal de mínima seguridad Sarita Colonia; un saludo Chumpi, si tienes internet en tu celda) coleccionaba cadáveres de pajaritos. Sí, macabro, y lo que es peor es que hubo un tiempo en que yo lo ayudaba a conseguirlos. Nos fabricábamos hondas de hule, y con un par de piedras nos plantábamos debajo de cualquier árbol, esperando a nuestra cantarina víctima. Cuando la veíamos llegar apuntábamos con la mayor concentración posible, “apunta a la cabeza” me decía el sádico “así si te desvías, al menos le das en el pecho”. A la voz de tres disparábamos y el ave caía medio muerta, seguramente víctima de una hemorragia interna, Chumpi saltaba feliz, y sanguinariamente victorioso y yo me lamía el dedo herido por culpa de la piedra que nunca llegó a despegar.

Yo, como mucho, me aficioné a cazar arañas en las siempre existentes telarañas del Callao. Era fácil. Cogía una paja de la escoba y me acercaba a la telaraña que más siniestra me pareciera, movía las redes como haciéndole cosquillas y a los pocos segundos salía, siempre de golpe, una araña que pensaba que ya estaba lista la comida. Mi intención era hacerlas pelear, pero nunca conseguí que se atacaran una a la otra, ni porque les construí un ring perfecto con una caja de fósforos, o les pusiera el soundtrack de Rocky II como música de fondo. Por eso, cuando descubrí su afán pacifista, me dediqué a alimentarlas: cazaba moscas dándoles un manazo cuando las veía volar cerca, y las dejaba aturdidas sobre la telaraña, esta vez las arañas sí encontraban comida y la llevaban lejos de mis ojos curiosos que nunca vieron lo que pasaba en la guarida. Hasta que se estrenó “Las dos torres”.

Por eso no entiendo a esos colombianos incendiarios, puede que se aburrieran en el campamento militar, pero, a mano, hay formas menos piromaniacas de divertirse. ¿no?

jueves, enero 11, 2007

Chateando con Arturo


Creo que yo te invité al gmail. No me acuerdo bien, aunque últimamente no me acuerdo bien de muchas cosas: comprar regalos en navidad, por qué empecé la descarga del unplugged de Ricky Martin, dónde está mi camiseta de Guns N Roses, y un largo etc. Ni siquiera me acuerdo de las cosas que no me acuerdo.
Por eso cuando apareció la oportunidad de chatear contigo, me lancé al vacío, sin más. Y las frases eran: “qué tal” ”cómo va todo” y eso.
Pasó mucho rato para que me soltara y empezara a preguntar por la gente de la universidad, a la que tú, por una casualidad geográfica, tienes más cerca, pero igual de lejos que yo en lo que a contacto personal se refiere. “qué sabes de Cody”, pos lo mismo que yo: nada.”Y de murphy”, que se chapó a tu hembrita (bueno, ex) con patadita a la luna y recitando el toromata-iii-toromata. “Me encontré con la china, en su piso de moratalaz”, ah, que bien. “Y París es muy bonito, y Madrid un poco menos”, yo busco un departamento en Lima, muy pronto.
Te cuento que a veces, me meto en el foro de la gente de sistemas, pero no conozco a casi nadie, sólo al pezuña, el camarón y uno que otro barbieri (que hasta para casarse se ponen de acuerdo), pero casi he perdido el contacto con lima-limeño-lima-limóm-lima-serrana-lima-provinciana-limaderecuerdos-limalahermanaaaa-provincianaaaa-aaahaaa (Mojarras), Solenne y yo pensábamos ir este verano, en febrero, y cambiar ya tanta playa limpiecita por un poco de cebiche con arena en Chilca; pero va a ser que no. Quizá después, como tú dices, antes vienes a mi matri, que yo al Callao. Queremos ir a emborracharnos en Barranco, antes un par de chelas en una peña criolla de Miraflores, y la rematamos con un caldo de gallina en Jesús María, o, mejor, en la avenida Perú, donde la tía brazo e’ popeye. Seguro que vería a Rubila y a Zunilda, y cuando Sol se descuide buscaría el teléfono de Shemi en la guía telefónica. Para que me shotee otra vez, y vuelva a los brazos de mi francesita queriéndola más todavía.

Un gran invento el gmail, y aunque a veces se cuele algún pesao’ (me incluyo en esa lista)…uy, te dejo que ha entrado Ana, y está más buena que tú.

jueves, enero 04, 2007

Año nuevo


Bailé en París, entre francesitas y tomando champagne gratis hasta que se acabó la última botella (yo la sequé) en el bar.
Había happy hour hasta las 9 y llegamos a las 7 y media más o menos, a las 8 estábamos sazonados y bailando con desconocidos, hay fotos, pero Raphäel todavía no me las manda. En una tengo a Marie recontra cogida por la cintura y fingiendo besarla, a Solenne no le hizo mucha gracia, pero sabía que era broma y nos reímos después.
Comí paté a la cotè hasta que mi hígado dijo no más, y después, a eso de las doce volvimos a casa, cuando faltaban tres paradas de metro, Solenne, Delphine y Marie bajaron a la volada (cuando se cerraban las puertas) y aunque yo dije “que haces, para” y Raphäel, “no, no, arréttez” siguieron su camino y ya después nos contaron que querían agua y en esa estación había una máquina expendedora.
Ya en casa, él me decía que no quería ir al chalet que habían alquilado en la sierra de Francia para recibir el año nuevo, nosotros ya habíamos cancelado nuestra reserva porque era muy cansado eso de viajar siete horas, llegar, cenar, bailar, y siete horas más de vuelta. Por eso Raphäel no quería irse, sobretodo cuando esa noche nos la habíamos pasado tan bien en el six seven (www.sixsevenclub.com/), donde si no tienes un Porsche o eres Vincent Cassel o Zidane, no entras un sábado por la noche.

Por eso, cansados de juerga, en nochevieja sólo cenamos fondue (y nos sosbró la mitad de la carne) y las 2 yo ya estaba dormido, feliz, porque mi nochevieja-juerga había sido el 28, bailando música de Elvis Crespo, sudando champagne y bailando con la que será mi esposa. En pleno Champs Elyssés.

jueves, noviembre 30, 2006

Papeleos, los justos


Debí sospecharlo al salir del metro, cuando vi en la publicidad la cara del niño Torres corriendo hacia la nada y al lado seis animales con la frase “mírame a los ojos, por favor, ¡no me comas!” sobre sus cabezas. En la calle sonaban petardos (por un momento pensé que eran balas) y olía a pólvora. Las calles estaban cortadas por patrullas y anti disturbios y frente a la comisaría a la que iba había una multitud que, entre risas y cigarritos, gritaba lemas y se abrazaba fraternalmente comentando el último balón de oro, que llegó a pies de Cannavaro. En sus manos llevaban pancartas azules con lemas “una policía bien formada es una policía mejorada” “menos demagogia, más paga” “araña, araña, araña, mi jefe no se baña”, y por los suelos se veía el rastro de uno que otro vasito de cerveza que, furtivamente y sin faltar a sus ideales, alguno habría bebido.

Llevaba en mi carpeta, bien planchaditos, todos los documentos que me faltaron cuando, tres días antes y en esta misma delegación, rechazaron el trámite de mi renovación de residencia. Entonces volví a casa jodido, con el rabo entre las piernas, y cagándome en la madre del funcionario. Ahora, venía preparado y no podía ni quería fallar. Usé el carnet de prensa que me regalaron (salvo error u omisión) en la revista en que solía trabajar, fingí entrevistar a un poli, y luego de que me soltara rollos sindicales y de convenios colectivos, le pregunté, a modo de comentario, si allí se realizaban trámites de renovación. Dijo que sí, pregunté los requisitos y me los recitó de memoria.

_ Entonces, ¿podría aprovechar y\npresentarlos ahora? Es que llevo todo eso encima –dije y no me puse ni colorao.
- Claro hombre – dijo, el policía, y a la vez que me los sellaba preguntó: - y esto donde sale.?
- En canal Castilla La Mancha – mentí, y recordé a María, la de marketing con la cabeza metida entre la bandeja de papel y los cabezales de la SX8R.
Salí triunfante, y mi sonrisa me daba un aire de marihuanero que nada me podría quitar. La publicidad del metro era la misma, pero ahora, me entraron ganas de comer un poco de cordero.

viernes, noviembre 24, 2006

De peloteros está lleno el mundo


“No siento las piernas, Charlie.” pensaba, sentado en el bus, mientras escuchaba a Sting y leía a Asimov.

No, no es pa’ tanto pero después de una hora de fútbol con los compañeros botas toda la adrenalina y el stress de la semana. Intentamos jugar una vez por semana, pero aquí llueve de verdad, nada de mariconadas de garúas ni cosas por el estilo, y por eso nos vemos obligados, como ayer, a pagar 38 euros por alquilar una canchita cubierta en un polideportivo, con sus camerines y todo (y la vergüenza eterna de mostrar las miserias en público).
Me puse la de Waldir. Había empezado a notar que mi rendimiento futbolístico no era el mismo con la camiseta de Toshiba, y por eso decidí volver a los colores de toda la vida, la blanquiazul no me falló y se portó como siempre: 4 goles adentro y 44 afuera, una patada al aire y poco más. Los demás tampoco es que brillaran, pero la verdad es que hubo uno que se movía como lombriz, y cada vez que pasaba a mi lado, haciendo la misma jugada, yo pensaba: “si fuera un partido de verdad, yo ya tendría amarilla y tú un esguince de tobillo, hueveras”.

Y es que vivir en la civilización (defino civilización: sueldo respetable, casita con sofá propio, dvd, periódico de los domingos…) adormece, y cuando sales a correr, una vez a las quinientas, es como el sexo, duras como mucho quince minutos y ves lejano el día en volverlo a hacer, a veces es peor, y cuando descubres un parque perfecto para el footing, piensas que está a 400 metros de casa, y buscas un parking cercano para dejar el carrito, bien listito, para recogerte cansadito, y no tener que caminar solito, de vuelta a casita, como la mariconcita en que te has convertido.

Pero me resisto, alterno la escucha del último disco navideño de Luis Miguel (una mierda) con partidos esporádicos de fulbito, a ver si vuelvo a ser el de antes, durar más de quince minutos y tener ganas de querer meterla otra vez. Y a la pelota también.

jueves, noviembre 16, 2006

Superman Forever


Siempre me han gustado los superhéroes con traumas. Cuando daban los superamigos era feliz: Batman, un terrestre normal que traumado por la muerte de sus padres se hace luchador contra el crimen; Aquaman, único humano capaz de respirar bajo el agua, pero que quería vivir en la tierra; La mujer maravilla que tenía la fuerza de 20 hombres, corría más rápido que las balas y todo eso, pero trabajaba de secretaria; y claro, Supermán, extraterrestre cuchuflai que al llegar a la tierra se hace poderoso gracias al sol, pero que quiere ser un hombre normal, con perrito normal, y novia normal (mucho pedir).

Me lo imagino (que pa’ pensar huevadas nadie me gana) llegando a casa un día de noviembre, en que salió de casa de noche para ir trabajar y vuelve de noche, y, aunque sean las siete, no le apetece más que sentarse en el súper-sofá, abrir una súper-cerveza y rascarse los súper-huevos. Pero, como el hueveras escogió vivir una vida normal, esa paz no podría durar mucho. Minutos después de que el súper-sofá adoptara la forma de su súper-culo kryptoniano, llegará la súper-esposa le diría lo súper cansada que está, lo súper pesadas que son sus amigas, y lo súper difícil que fue su mañana. Superman trataría de ignorarla, pero su súper-oido escucha hasta los pensamientos de su pareja y, así, no hay quién viva. Eso te pasa por no haber aprovechado tus poderes, le diría, ¿por qué no aprovechaste tus rayos x para ver a todas las tías en pelotas? ¿por qué no viste el final del mundial de fútbol, y al saber el ganador, por qué no volaste alrededor de la tierra, retrocediendo el tiempo para poder apostar a ganador ? Es que esas cosas sólo se nos ocurren a los simples mortales.

Alguien me dijo que los comics surgieron en USA como una expresión representativa de la inmigración, por eso los héroes eran gente marginada, que venían de realidades distintas, capaces de renunciar a todo con tal de encajar. No me lo trago. No me imagino que todas las veces que un africano es puteado en Europa, diera siquiera para medio súperheroe, como mucho, para una de las miles de películas malas que hace Samuel L. Jackson al año (la última, con Elsa Pataki, putón español de moda). Ni siquiera los héroes modernos me hacen gracia. Robert Langdon, que según Dan Brown era un atractivo cuarentón, especialista en lenguajes extraños y en saltar por las calles de París, se convirtió gracias a Ritchie Cunningham en Tom Hanks: un cincuentón con papada que difícilmente sabía combinar los colores y que no conquistaría a Audrey Tautou ni aunque ésta se quedara bruta, ciega y sordomuda.

Por eso, cuando Brandon Routh (modelo publicitario) se convirtió en el nuevo Superman gracias a que medía 1.90 y se parecía un huevo (palabras de la Warner Bros.) a Christopher Reeve, fui corriendo al cine, secuestré a mi hermana (mi novia no quiso ir ni auqnue ofrecí pagar su entrada) para que me acompañara y, la verdad, me lo pasé bastante bien. La misma música, casi el mismo protagonista, y Lois Lane, por fin, estaba buena que te cagas (aunque con más tetas hubiera sido mejor, como la de la serie Smallville, pero sin arrugas en la cara). Ahora, este finde intentaré comprar el pack de todas las películas, extras, entrevistas, librito, foto tridimensional, cajita de metal y pedazo de kryptonita que venden a 60 euros por medio Madrid. Así me sentiré un poco superhéroe, gastando súper-dinero en una súper-tontería, que me hará feliz un súper-momento. Pero valdrá la pena.

miércoles, noviembre 15, 2006

Bon Mariage


Delphine y Raphaël se casan.
Lo hubiera sospechado de cualquiera, menos de ellos dos. Ella trabajó como comadrona durante más de año en una pequeña isla, él estudiaba en un colegio de ingenieros. Solenne siempre los usaba como ejemplo cuando yo decía que nuestra relación (a distancia) era una mierda, y me contaba como ellos aprovechaban al máximo el tiempo cuando se veían, no como nosotros, que nos pasábamos peleando cuatro de los seis días al mes en que podiamos vernos.
Soy testigo de esa efusividad: una noche, cuando quedamos en París para disfrutar de la réveillon, a ellos les tocó dormir en el suelo, mientras que nosotros, a un par de metros, dormíamos en la cama; pero, entre el silencio de la noche pude escuchar unos pequeños jadeos, como de gatito abandonado en el techo, esos jadeos se prolongaron por casi un minuto y acto seguido Raphaël y Delphine fueron, uno tras el otro, al baño. Solenne se indignó en silencio y yo, como casi siempre condenado a la abstinencia, los envidié en un morboso mutismo.

Dos años después los volví a ver, él ya terminaba su carrera y estaba decidiendo el tema de su proyecto final (que coincidía mucho con el mío, espero que no fuera igual de inútil que mi "Estudio de las TI en la Administración de recursos humanos), ella seguía trayendo niños al mundo, y ahora ya me miraba a los ojos (es muy tímida) y me confesó que mas de una vez le dio miedo que uno de esos engendros se le resbalara y cayera pesadamente al suelo. Cómplice, le dije que si se caían, no sería necesario darles una palmadita en las nalgas para hacerlos llorar.
La relación entre Solenne y yo pasaba esos días por su época más fría, y hasta los patos que veía desde la ventana de Sandrine y Fred tenían más actividad sexual que yo. Y encima, volaban. Por eso, cuando me enteré que pensaban casarse, me sorprendió muchísimo, y quise felicitar a Raphaële pero, por culpa de mi terrible francés no entendió el mensaje y Sol tuvo que traducir mi emoción, sin mucho éxito me imagino. Planean hacerlo en verano, y disfrutar asi de los beneficios fiscales del matrimonio. Yo los veo desde muy lejos, y a veces (por intervalos de pocos segundos) los envidio por tener su vida casi decidida. Viven en París, caminan a orillas del Sena, etc. Algún día (lejano, creo yo) Sol y yo nos decidiremos, pero por ahora, lo más importante es decidir si me deja comprar el pack completo de las películas de Superman (58 euros).

Felicidades.

viernes, noviembre 10, 2006

De..SIMO


No se crean que estar en SIMO es lo máximo. llegas con tu aureola de expositor y en la puerta te encuentras con diez torniquetes que sólo responden cuando introduces un pase especial, pero que aún así (Spain is different) tienen al lado "personal autorizado" que vigila que no te cueles by the face. indignado, vas hasta la ventanilla de acreditación de expositores y dices "hola soy un Toshiba's boy y necesito un pase de expositor, please", pero la arrugadísima encargada dice que eso debió dártelo tu jefe, que no es su problema si no puedes pasar, que la dejes hacer su Sudoku, y que le digas a los de Toshiba que ya está hasta los cojones de que le pidan pases gratis, que cuestan 6.40 euros, que no sean ratas. Obviamente se te pone la cara roja y ni siquiera cojes los caramelitos que tenía sobre su mesa.
Media vuelta derecha, derecha.
Llamas a tu oficina a pedir ayuda y un compañero tuyo sale a recogerte, por unos segundos eres
"Aurelio Benvenuto, de Etiquetados Generales" y el torniquete se abre dejandote pasar.Llegas al stand, en el pabellón 1, y te parece que cuando venías como visitante todo era más bonito, más ordenado, más tecnológico y con mas glamour, si se quiere. Ves a tus compañeros en traje (puteados como tú) y sabes que no te vas a divertir. "este año compartimos stand con los portátiles de Toshiba - te dicen- así que si alguien te pregunta por ellos, los mandas a tomar por saco".
Entonces, te tragas tu curiosidad y no preguntas nada sobre el portátil de última generación que viste por la tele, ahora ellos son el enemigo. lo bueno, es que ahora las azafatas ya no te ven como el estudiante tonto de todos los años, ahora eres un expositor hecho y derecho, te sonríen, te dan cervecitas,zumitos de naranja,y hasta dejan que veas se canalillo sin mucha discreción y con cierta alevosía. por eso, los primeros minutos los dedicas a beber cerveza y sentarte en los sillones de diseño que están a tu alrededor, hasta que ves llegar a tu jefe y enseguida te pones a mover cajas, sonreir a los visitantes y pararte más derecho que un guardia real.
cuando ya no puedes más preguntas: "y lo del escaqueo, ¿como va?" y tus compañeros solidarios te dicen que hagas como que vas a ver a la competencia, y busques las zonas muertas, compres una coca-cola y te sientes a dejar pasar los minutos. tú, inocente aún, preguntas que qué pasa si tu jefe pregunta que has visto de nuevo, y ellos te dicen que basta con recitarle el último newsletter (que debes haber leído antes, ahí está el truco) de la competencia y quedarás como dios. como yo no lo había leído seguí alli parado hasta que alguien me dijo que era hora de comer. Y ya, para acabar el día, tienes que atender a la prensa, poner buena cara y tu mejor perfil para la cámara y parecer creíble cuando dices que tus productos son los mejores del mercado, sin que te dé la risa. pero como en esto también era nuevo, se me atascó la corbata en la impresora, y la reportera del Canal Castilla-La Mancha tuvo que interrumpir la conexión en directo por problemas técnicos. Por suerte alguien tenía una tijera a mano.
O sea que espero no repetir esta experiencia, de pie casi 10 horas con los tobillos y la espalda doliendome como si estuviera embarazado. La próxima vez finjo estar enfermo, o me leo el
último newsletter.

viernes, octubre 13, 2006

Esquizofrenia de grifo


Frente a un té helado, en una terraza de La Latina, hablaba con una amiga psicóloga sobre el clima, los coches, Alonso, Schumacher, Maradona, Zidane y la revista GQ. Le conté que últimamente me notaba extraño. Que había dejado de pensar en los demás, y me notaba retraído, ausente, como que todo me llegaba al mismísimo y que no creía que pudiera salir fácil de esa situación.
- No seré esquizofrénico? - pregunté, inquieto, mirando al semáforo.
- Calla huevón - me dijo, sincera como siempre y sin descuidar su vermut blanco.

Sonreí de lado y retomé la conversación con la máxima elegancia. Ignorando los panchitos que el camarero nos había traído. Seguro que ni se había lavado las manos al servirlos, pensé.

- En serio, flaca. He leído por ahí que los esquizofrénicos oímos voces, y a mí me pasa eso.
- ¿Ah, sí? - chupa el cigarro con desdén - y, ¿qué dicen? - expulsa el humo.
- No mucho: que compre té helado, dvd's vírgenes, que no me olvide de tirar la basura o de afeitarme las ingles.
- ¿Las inglés? - cigarro inmóvil, vermut abandonado - picará me imagino.
- Un poco - panchito a la boca - pero te acostumbras. va mejor para el sexo oral.
- Eso dicen - cigarro recuperado - la voz que escuchas, ¿es de hombre o de mujer? Olvídate, te voy a decir algo para que estés tranquilo. Los esquizofrénicos se caracterizan por tener ideas delirantes, que son pensamientos extraños que percibe como reales. Por ejemplo, pensar que hay un extraterrestre en casa.
- Mi cuñada no cuenta ¿no? - interrumpí, no puedo con mi genio.
Ella me sonrió incómoda, como diciendo déjame terminar, hueveras.

- Otras ideas son creerse que se es un personaje histórico - dijo, y con un gesto pidió otro vermut al camarero, que la miraba idiotizado - como Napoleón Bonaparte o incluso Dios.

El camarero volvió en un minuto, con su vermut y unas croquetas que, según él, eran caseras, puso el plato delante de mi amiga, que ni lo miró, y, después de una calada profunda, siguió con su clase de psicología.

- El esquizofrénico sufre alucinaciones que son principalmente sensaciones visuales y auditivas. Pueden oír voces que les incitan para hacer algo en concreto,- cogío una croqueta, la olió y la lanzó a dos metros de distancia, a una papelera. Tres puntos - pueden ver un objeto, o una persona que no existe en realidad.
- A tanto no he llegado, flaca, he pasado días enteros solo en casa y no me he imaginado a nadie.- Engullo una croqueta- Pero sí te llamé un par de veces para recordar como sonaba mi voz.

Me mira por encima de sus gafas Hermes, apaga el cigarro sobre la mesa. Creo que la aburro. Busca algo con la mirada, a su izquierda, abre su agenda y escribe algo. Sorbo al vermut, vuelve a mí, al fin.

- Tu lenguaje no es desorganizado - diagnostica - ni con incoherencias aunque de verborrea, sí se te podría acusar.- más vermut pa adentro - Una persona que está teniendo un episodio agudo de
esquizofrenia puede verbalizar sonidos o palabras ininteligibles para las personas que le rodean.No es tu caso.

Me quedo más tranquilo, y ahora llama al camarero y le espeta que este vermut no es de grifo, que no lo va a pagar, que ella no es una puta guiri a la que se le puede engañar tan fácil. El pobre hombre, coje el vaso y se lo lleva, haciendo reverencias como si fuera un japonés entrando al metro de Tokio, y vuelve a los pocos segundos con otro vaso de vermut, y le dice que va por cuenta de la casa. Ella vuelve a sonreir.

- Me has dejado más tranquilo, - le digo, retomando el tema - ahora sé que solo soy un poco raro.
- Eso sí, porque otro rasgo característico de la esquizofrenia es que el que la sufre no tiene conciencia de la enfermedad, - se acaba el vermut, se inquieta y juega con los hielos del vaso - puesto que las ideas extrañas que tiene las siente reales. Tú no, tú hasta le pusiste nombre a la enfermedad imaginaria. Sólo tienes que desahuevarte y listo.

Mira el reloj, se levanta y hace el gesto de sacar dinero de su bolso Gucci, que no es falso como la mayoría de los que he visto. Le digo que no, que pago yo, por la clase gratis, bromeo. Me sonríe y me lanza un beso antes de salir volando para aprovechar que hay un taxi libre. Me hace chau con la mano desde dentro. Desaparece.
Respiro hondo, y bebo tranquilamente lo que queda de mi té, Madrid no me había parecido antes tan bonita, con gente de todos los colores, y ese cielo azul que invita a la relajación. Lástima que no pudiera comprar mi casa por este barrio, reservado a los famosos de turno. Viene el camarero le pido la cuenta y le digo que lo de la señorita lo pago yo.

- ¿Qué señorita, caballero? - me pregunta - usted ha estado solo todo el tiempo.

lunes, septiembre 25, 2006

El Atasco


Despues del atasco sigo vivo. No se que fue peor, pues esta mañana tuve tres contratiempos: mi móvil se quedo sin bateria para poder reproducir el disco de Michael Buble (en su Ipod Mode), un idiota se quedo dormido en el carril central de la N-II y jodio a miles de personas, y para rematar la faena detrás de mi (y al lado) se sentaron las marujas de las 7 y 25 (siempre salen a esa hora) que no se callan ni debajo del agua.

- Cabáramos, todas las mañanas lo mismo, coño.
- Mubiera ido con la hija de la puri, qesea comprao un coche nuevo.
- La niña de la puri? La fea?
- Esa misma, pero ni es nuevo ni es ná.
- Ya.

7 y 50 y recién estoy por el segundo semáforo, encima me toca el conductor noble que deja pasar a todo el mundo y la mierda colgante ésa ya ha cambiado de rojo a verde mil veces y yo sigo en el mismo sitio. Y mi Ipod callao. Ni siquiera he tenido tiempo de comerme mi croissant con queso y, de la verguenza, lo he encaletado en el bolsillo de mi pantalón negro.

- Poseso, que la hija de la puri, tiene coche nuevo.
- ¿Y de dónde ha sacao las pelas
- Es puta.
- No jodas, y ¿tú cómo lo sabes?
- Porquel de los frutos secos me la contao. Dice que sa follao a medio barrio.
- Cobrando
- No sé, mujer, hasta ahí no llego, pero es igual ¿no?
- No, si no cobra, no es puta. Es un putón
- Vasereso.

Y encima que quería mostrar a primera hora mi chaqueta nueva, ya me veía yo entrando radiante a Toshiba, pero nada. Con lo que me costó ir de compras con tres mujeres: mi novia, que no estaba en sus mejores dias, mi mamá, que se entusiasmaba por todo (desde un especiero hasta unos zapatos) y mi hermana, que se probaba todo, lo compraba y después lo olvidaba en los probadores, provocando que mamá entrara como un rayo y pillara en calzoncillos a un sonrojado españolito. En el bus, nos imaginamos en voz alta que el problema sería el puente nuevo que hacen a la salida de Alcalá.

- Vaser el puente de los cojones.
- ¿Qué puente?
- Ese de la rotonda de las putas.
- ¿Qué le pasa al puente?
- Que le van hacer mas ancho.
- Y ¿paqué?, digo yo
- Paque salgan a la de Guadalajara los de mejorada.

Llamo a mi trabajo: Juanjo, voy a llegar tarde, le digo. ¿Dónde andas? Me dice. En un atasco de tres pares de cojones, le digo. Ya te queda menos, me dice. Dile a Roberto, a eso de las 9 y media que llega, lo que me ha pasado; le digo. No te preocupes, me dice. Y veo que la fila de coches no termina, y sin que nadie lo note, saco mi croissant con queso y me lo zampo de un solo bocado.

- Abra las\ntrampillas del techo, oiga, que mentra un sofoco.
- Que te pasa conchi?
- Que mahogo, o no, no mahogo, pero como que mahogo
- Es quéste ha puesto la calefacción.
- No, no, coño, que mahogo porque mahogo.

Dios, en vez de un descapotable quiero un helicóptero como segundo vehículo.

martes, septiembre 12, 2006

¡ Anda, Jura!


Dejé pasar 40 minutos para llegar tarde a mi cita con el reino de españa.
Porque, según mis cálculos, gracias a el conductor del bus que siempre arranca cuando llego a la puerta, el atasco de salida de Alcalá de Henares, uno que otro choque en la N-II, y el atasco de entrada a madrid, me tomaría una hora y media en llegar a mi destino. Y no fallé. Al salir del metro, me cayeron encima veinte repartidores de periódicos y los esquivé gracias a mi agilidad felina y a mi cintura de avispa (que un dia fué). Llegué a la fila y le pregunté, por cortesía, al último: "¿es usted el último?" y me dijo que no, que él sólo era un yonqui que se habia puesto alli recostado en la pared, y sin querer se vio mezclado con todos estos extranjeros que (ilusionados unos, aburridos otros), iban a jurar fidelidad a don Juan Carlos; tras esa confesión, escondí mi móvil 3G en el fondo de mi bolsillo.
Me leí cinco capitulos de Los Tres Mosqueteros, antes de que apereciera un funcionario (¿porqué todos usan camisas a cuadros?) y, a media voz, dijera que pasemos de uno en uno y con la citación en la mano. recordé a mi hermana, que la noche anterior, cuando le pregunté si tenía que llevar fotos o algo me dijo:
- no, pero te emocionas muuucho cuando juras.

Nos tocó la sala III, y estuve allí, con 60 personas más (30 de pie) durante media hora, sin aire acondicionado y sudando a chorros, y por todos los poros (sobretodo los vergonzantes) no como dice mi tió que sudamos los peruanos: por los pómulos y por la frente. Leí tres capitulos más y justo cuando D'artagan ya volvia con el duque de Buckingham hacia Paris, hizo su entrada el magistrado en pijama, acompañado de su secretaria. Ambos olian a cafe.

- Como somos muchos vamos a hacer una jura colectiva.- dijo, sin mirar a nadie.

Y tuvimos que repetir, todos a la vez, la parrafada que el leía y que les defino a continuación: "juro o prometo fidelidad a s.m el rey de españa, y respetar las leyes y la constitución española". Yo sólo moví los labios, (muuucha emoción... las huevas) como cuando cantaban el himno en mi colegio, o como cuando se reza el padre nuestro en la iglesia. En cambio a mi lado una mujer (que le dijo a quien quiso escuchar, que era lemeña y que estaba orgollosa de ser española) lloraba a mares y obligaba a su hijo a hacerle fotos al lado del juez y de la bandera española. Salí de allí con un juego de papeles arrugados que tenia que llevar al registro civil (otro), asi que me metí al metro, seguido por mis amiguitos de juramentación. Había uno que se parecía a Mike Tyson, ya en su declive, dos chicas bastante feas, un gordo con una camiseta jean sin mangas (que asco), y un tipo con traje, sin corbata, despeinado, y que escuchaba a todo volumen el sgt. peppers lonely hearts...era yo.

La plaza Benavente es uno de mis rincones más queridos de madrid, allí paseaba solo, y con Solenne cuando ya nos gustaba ir de la mano, allí esta mi cine preferido y una heladería barata. Nunca habia visto ni de reojo la Calle de la Bolsa, y ahora tenia que estar alli, parado, bajo la lluvia moja-tontos, una hora. Hay que joderse. Nunca falta en estos casos la "loca de las colas" esa que todo lo sabe, la que tiene todos sus papeles ordenaditos, en carpetas de colores, y que rellena los formularios, siempre, con letra clara y legible, rápido, para poder servir de voluntaria ayuda a los pobres desvalidos que no saben ni qué poner donde dice: "nombre". Y me tocó estar justo detrás de ella. Llenó tres formularios, adivinó la fecha de nacimiento de un par de chicas, la hora de llegada al mundo de la otra, y para colmo hizo que un pobre charapita despistado llamara a Pucallpa desde su móvil, porque dudaba si su abuela se llamaba Panchita o Francisca. Subí el volumen y escuché a fondo los alaridos de lennon en "don't let me down" hasta que al fin llegué a la ventanilla, y abrumé al funcionario con mis papeles, sin dejarlo hablar. Me recibe todo y me dice que muy bien, que espere quince meses para poder tramitar el dni y el pasaporte españoles; de reojo veo a la loca que todo los sabe siendo rechazada por haber hecho todo mal, que se va con un papelito azul en la mano, con una nueva cita para dentro de dos meses. Huyo, justo cuando se acaercaba a preguntarme algo; y ya de camino al metro me imagino a Toledo llorando de alegría cuando conoció al rey de España, él que grita a los cuatro vientos que es indígena y que sabe inglés, seguramente habría disfrutado de este medio día de trámites más que yo.

jueves, agosto 17, 2006

Transfórmense

La crisis de los 30 es muy dura. Primero busqué la forma de volver a mi niñez rescatando (gracias al Azureus) series que veía con una taza de quaker en la mano mientras descansaba del largo partido de fútbol callejero. Así conseguí casi todos los DVD's de los Thundercats, Sankuokai, Caballeros del Zodiaco, Marco (este lo compré con el sudor de mi frente), los Munsters, etc, etc y otro etc por si acaso.
Cuando descubrí que eso no me ayudaba, porque el trabajo no me daba tiempo (ni ganas) de ver mis series, quise empezar una colección extraña de camisetas conmemorativas. Así conseguí alguna de Superman, otra de los Munsters...y allí paré, porque me cambié de trabajo y ahora debía usar camisas y corbatas (bien planchaditas, eso sí).

La crisis de los 30 me absorbía sin piedad: intenté peinarme como cuando tenía 20 años, pero mi cara ya no hacia juego con las onditas juguetonas de cabello alrededor de mi frente; inicié una serie tortuosa de ejercicios pero los abandoné una semana después cuando mientras hacia una serie de abdominales recordé que no había lavado mi ropa, y al poner la lavadora vi que no había preparado mi cena, y al prepararla noté (gracias a un gordo que pasó por mi ventana con la camisa arrugada) que no había planchado mi ropa. Y así hasta el infinito y más allá.
Una noche, aburrido de ver los DVD's de "Friends" entré en Ebay, como quién no quiere la cosa, y terminé comprando a un tipo de Australia un reloj de los Thundercats que, tras dias de tensa espera, llgo a casa en perfectas condiciones. Entonces descubrí un nuevo entretenimiento, acorde con mi estupidez y con la sociedad consumista en la que vivo ahora: buscar recuerdos de mi niñez en esa mega-tienda de la red. Puedo encontrar mi álbum de Sport Billy (en alemán, pero qué importa), el DVD de Django (lo veré sólo una vez, pero eso nadie lo sabe), muñecos, relojes, camisetas que no me quedarán bien de hecho porque un "M" en USA no es igual que uno en Europa (pobre sgringos están como focas por tanta chesse-burger), y hasta puedo encontrar a mis adorados Transformers. Sí, esos muñecos causantes de mis traumas infantiles, que empezaron cuando uno de mis mejores amigos (de niño uno es más estúpido) los tenía casi todos gracias a que su viejo trabajaba en la policía y de vez en cuando se daba una vueltita por la Aduana y le confiscaba alguito pa mi chibolo. Y yo, claro, muerto de envidia.
Ahora intento comprarme un Optimus Prime que he visto, ojalá que cuando llegue mi crisis de los 30 se transforme y avance para dejarme en paz.

miércoles, agosto 09, 2006

La fiestita




He visto las fotos, de casualidad. son obscuras, pero puedo distinguir a la gente que conozco, y son pocos.
Carlitos está elegante, entre dos gorditos que llevan (mal) camisa y corbata. Se notan los dias de playa. ¿Te acuerdas cuando me colé en tu fiesta, Carlitos? llegué con mis amigos y tú, amable, nos recibiste bien. Había cerveza y comida, pero yo estaba demasiado borracho, tanto que entre mis balbuceos estuve a punto de convertirme en novio de Liz, por culpa de uno de mis indiscriminados piropos (me enteré de eso el miércoles siguiente, al llegar a la universidad, después de faltar a clases lunes y martes).
Si las imágenes no mienten, Liz es pareja de mi inmejorable "Nero" Ismael, los veo juntitos y sonrientes. Pero esperaré confirmación, porque también vi en foto al Nero medio calato en una poza de baños termales flanqueado por Ely y Zunilda, y también parecía feliz.
Sigo en plan voyeur y veo que la gente sigue bailando formando filas, como en el colegio, hace mucho que no veia algo así; acostumbrado ya a las noches madrileñas en las que bailas solo (ella baila sola) o, con suerte, al lado de una morena que se contonea al ritmo de David Bisbal. Qué risa, hacen "pasadizos" a los treinta años, me imagino que al más lorna lo apanarán, deberían apanar a los más huachafos, no, mejor no, que sería un apanado masivo del que sólo se salvarían mis amigos.
Creo que he visto a Betsy, guapa y mayor, nada que ver con la niña traviesa que reía en las escaleras y jugaba a verme el culo en mis días de gimnasio (y que confundi con su también guapa hermana una noche de copas, una noche loca), también al gran Cachaco (bonita corbata, felicitaciones, mi estimado), y me gustaría oir sus chistes o cómo, de hecho, se estaría burlando de algún mal bailador de salsa. Que viejo está Vilcapuma, sigue pareciendo ser el que más sabe de los que lo rodean. Zico, elegante al máximo (no vi las medias), sonríe a la cámara y, para variar, sale bien en la foto el desgraciao. Vázquez y la gordis (como los extraño) están hinchados (sin cachita) de alegría y me dan ganas de olvidar mi viaje a Egipto y cambiar la tumba de Tuthankamon por un par de horas en un Bar de Comas, hablando con ellos.
Cuánta nostalgia. faltan la Kika, Miguelito y el Wing. Seguro que nadie le avisó a Brisa, y Tomy no estaba invitado porque no terminó la universidad (creo que no llegó ni a cuarto ciclo). Faltan los Barbieris, sólo vi a su lider (difícil no hacerlo, sale en todas las fotos, ¿era su cámara?). Intentaré convencer a Solenne, pero dudo de que quiera cambiar un paseo por el Nilo a un viaje en combi.

domingo, enero 22, 2006

Brokeback Hornet


Ahora que la película de Ang Lee (Brokeback Mountain), ha sido premiada en el bacanal de alcohol y drogas llamado "Golden Globe", me he exprimido el cerebro, cual limón de emolientero, para buscar algunas parejitas masculinas famosas, que, si bien es cierto, no expresaban su amor de forma tan directa como los cowboys de la película, pero tenían una inquebrantable relación, que era su mejor arma para derrotar a los malos.

Mi preferida, sin duda, será "The Green Hornet" (El Avispón verde). En el que Van Williams se valía de un joven Bruce Lee para derrotar a sus enemigos: mientras él se escudaba en uno que otro golpecito tímido y chuchumecón, Kato, que así le decían al intocable Bruce en la serie, saltaba, volaba, pateaba, pegaba, se colgaba de una lámpara, subía a un armario, volvía a bajar, patada voladora, corría hacia dos robustos hombres de traje y les daba un par de sopapos sin que ellos pudieran siquiera tocarle el cachete, y lo que era más acorde con la tele de la época, sin que se cayera la gorrita de policía Village People que se manejaba el chino. La serie duró sólo un año (1966-1967, o sea que yo todavía estaba en los huevos de mi viejo), pero hasta hoy se vende Merchandising en Internet, sobretodo desde el barrio del Prince Charles y Harry Potter.
Nota: pero ni por esas puedo conseguir comprar un DVD respetable con los episodios.

Y ya, si quiero ser justo con mis recuerdos de tiempos mocosos y de cuando todavía me meaba en la cama, no puedo excluír a la pareja, ya más sospechosa, formada por Batman y Robin, esos que salían por la tele antes de que Michael Keaton, George Clooney, Christian Bale y tantos otros se vistieran de Hombre-Murciélago para volar por los cielos oscuros de Gotham City (o ciudad gótica si se me ponen esticosos). Cómo olvidar a Adam West forrado de polyester, sin vergüenza a mostrar su poco cuidada figura, y al genial Robin que, en el doblaje que conozco, siempre soltaba una frase del tipo: "Santos Pingüinos congelados, Batman, creo que ésta vez no nos salvamos de ésta", a lo que Batman, impasible y escudando su seguro sonrojo tras la plástica máscara (con blancas cejas delineadas a lo Drag Queen) respondía: "Tranquilo Robin, que por suerte llevo en mi bati-cinturón una llave que encaja en esta puerta diseñada por nuestro archi-enemigo". Como diría Condorito: plop! exijo una explicación. Y acto seguido, se las picaban del lugar en su bati-móvil, que echaba fuego por el enorme escape, dejándonos en ascuas hasta el próximo día, a la misma bati-hora y por el mismo bati-canal.

Qué nostalgia, dudo que mi sobrino de dos años recuerde en un futuro con tanto cariño al dinosaurio huachafón ese llamado Barney, pero por lo pronto, he tenido que esconder mi réplica (escala 1:43) del coche del Avispón Verde, porque he notado que lo mira con los mismos ojos con los que yo, de niño, veía los adornos del salón de mi abuela. Antes de que los pobres estallaran en mil pedazos.

lunes, enero 16, 2006

Vuelvo a las andadas


Volver de vacaciones es duro, (anda, qué descubrimiento, dirán ustedes al leer esto) pero volver con la cuenta en mínimos es peor y el descubrir Finisterre, y caminar por las costas de Brest y Pont L'Abbe además de las encantadoras callecitas de Quimper (en la foto) y Rennes, allá por las Francias, hace que la vuelta al trabajo sea especialmente ruinosa. De cólico menstrual.
No hay punto de comparación entre mi voluntarioso y barbado coordinador y las sonrisas francesas (femeninas) y ya, si nos ponemos más sádicos, y ahondamos en la herida, es bastante jodido que tras haber acostumbrado el oido a un volumen de voz normal en la raza humana, tengas que ayudar, por teléfono, a una anciana andaluza, a configurar su touchpad (o como ella lo llamaba: "el rató tásstil ése). Y eso no hay sueldo que lo pague, ni cuerpo enclenque que lo resista.
Lo gracioso, o decadente según se vea, es que mientras pasaba una semana en Francia, en vez de disfrutar al máximo, me sentía extraño, raro, autista a la fuerza, y todo por el terror que me daba hablar en francés. Y eso que llevaba meses entrenando: me bajé de Internet (sin la piratería, inculto yo sería) un curso interactivo de francés, pero terminé mejorando mi inglés, ya que el curso lo había elaborado el British Institute de no sé donde. Aproveché al máximo la televisión por cable y cada vez que podía sintonizaba TV5 para intentar comprender algo, pero sólo me moví como pez en el agua cuando, en un noticiero, entrevistaban a Vargas Llosa, que hablaba (francés con un acentazo arequipeño) sobre su último libro, que si sigue la tradición de los anteriores, llegará a mis manos, como mínimo cuatro años después de su publicación. Cholo terco, vi cine francés hasta aburrirme, pero con títulos como La Haine, Dobberman o Zazie Dans le Metro , sólo aprendí frases hechas: "tu es la bite" "baise moi" o "mon cul", que no me sirvieron demasiado en mi inserción social. A pesar de mi autismo, logré que mis bretones anfitriones creyeran que yo era muy amuse y recorrimos juntos las calles de Rennes, botella de champagne en la mano, para recibir el año nuevo, y de pasadita, un frio que te congelaba los huevos.
Pero, si la vuelta casa es traumática, lo es más comprobar que todos tus conocidos tienen propósitos para el nuevo año, y como siempre, son los mismos del año pasado, osease, ir al gimnasio, dejar de fumar, ser mejor persona, levantarse a la jefa que está tan buena y tiene unos ojos azules (bizcos, pero qué mas da) y unas..., leer un libro completo, ver una película de Clint Eastwood completa, etc, etc, etc. Por eso, mi propósito a sido retomar mi costumbre de escribir de vez en cuando, a pesar de que en mi laptop, hayan saltado las teclas "y" "u" "esc" "inicio" y las que quedan funcionen cuando les da la puta gana (perdonen la vulgaridad, pero esta vaina calienta).

sábado, noviembre 12, 2005

Perú se escribe con CH


Perú se escribe con "CH"

Fuimos a buscar al CHOLO a su barrunto de Comas, siempre viajando en combi y aguantando el gusto musical del CHOFER que a punta de salsas viejas y CHICHA de Agua Marina manejaba feliz su CARCOCHA sin importarle que su vividí hace tiempo dejó de ser blanco.
Nos atendió su hermana, una CHATITA que siempre nos alucinaba con sus amigas, unas CHIBOLAS aguantadas que a pesar de su corta edad pedían a gritos que alguno de nosotros le hiciera el favor. Pasamos de frente sin verlas. Cuando subíamos las escaleras salió a nuestro encuentro "Tofy", el perro CHUSCO de la familia que era un cruce de pastor alemán, con pekinés, algunos rasgos de doberman y la cola de una rata.Mi pata Rolyn lo saludó acariciando su cabeza, sin importarle las CARACHAS que de seguro eran parte de su extraña genética. El Cholo salió con su CHORCITO verde y su polo crema, listo para la PICHANGA del domingo, sacamos la pelota del TECHO -la boté yo la semana pasada- y bajamos a la CANCHITA a ver si estaba la gente.Estaban los patas de siempre: los mongos de la parroquia. Jugamos a CHINA por gol, y como siempre les metimos una goleada suficiente como para comprar una caja de CHELAS. Guardamos el billete, en la noche había una fiesta en casa de la POCHOLA, esa mostra tiene buenas amigas, dijo el MOROCHO. Yo recordé la fiesta anterior y le dije a mi pata que me daba miedo volver a esa jato, No te preocupes, me dijo, la culo e´CHANCHO ya se mudó.
No me preocupaba la culo e´chancho sino el CHIVO de su novio que cada vez que me ve me quiere meter CUCHILLO porque cree que le SERRUCHÉ la novia. Eso sí da miedo, él no tiene nada que perder, pero imaginemos un instante mi bello rostro con un CHUZO de diez centímetros de la frente a la barbilla.Pero estaba con mis CHOCHERAS así que no pasaba nada. En la noche nos juntamos en la esquina, y con la CHANCHITA que hicimos para comprar las chelas, fuimos a la casa de la dueña del santo.Todos subimos a la Carcocha del viejo del Morocho, un Chevrolet del 75 color azul que siempre necesitaba un empujón para arrancar, pero que era nuestro, con él recorríamos las calles con BACHES y los tombos ni nos paraban porque el ROCHE de ir en esa carroza de muerto ya era suficiente castigo para unos CHIBOLOS de los noventa. CHOCAMOS varias veces pero nadie dijo nada, porque los postes y los pilones de agua no tienen quién los defienda. Y los TACHOS de basura tampoco.
Llegamos y la fiesta estaba CHÉVERE. Esto está lleno de CHOLAS huevón, dijo el Morocho, asentimos todos dándole la razón, porque sabíamos que ese compadre era buen pobre y no le importaba que lo jodiéramos diciéndole que era un COCHINO, siempre se CHAPABA a la más fea de la fiesta. De pronto hizo su aparición el HUACHAFO del barrio, un hueveras que se juraba Ricky Martín (la gente le decía CHUCKY Martin) con sus tabas Mike su pantalón Dunkelvolk y su polito rosado con celeste fosforescente. Y no olvidemos la gorra color azul con un avispón bordado sobre la palabra Hornets, a la que para darle un toque de glamour le había amarrado unos pasadores pintados con plumón.Nosotros lo miramos y el imbécil la quiso pegar de ACHORADO pasando por nuestro lado y golpeando "de casualidad" la espalda de mi pata Claudio. Suave Chibolo huevón, esta camisa cuesta más que tu vida, le dijo y todo el mundo se cagó de risa. Yo volvía con las chelas y no me gané con el pase, nosotros queríamos CHUPAR y nada más. No importaba lo que un CHORO cagón hiciera para malogranos el plan.
La dueña del santo pasó unas viandas con CHICHARRÓN de pescado. Pero nunca llegó hasta nuestro sitio, la gente piraña se abalanzó hacia ella y en dos segundo se acabaron todo el RANCHO, algunos guardaron algo en los bolsillos, y los mas CONCHUDOS le dijeron ¿Me puedes dar un poquito en una bolsa pa´ llevarme?.
No seas pendejo barrio.
No sé de donde salieron de repente las amigas de la hermana del Cholo, se habían bañado y no llevaban encima el clásico uniforme de colegio público, usaban jeans apretados y tops que mostraban sus PECHEREQUES en flor. Rolyn dijo oe manya a las chibolas, parece que ya les pica la huadita. No le hicimos caso, como dice siempre el Wing, no te metas con CHAUCHILLAS.
Al otro lado de la sala había un grupo de hembritas en una CHUPÍSTICA brutal, tenían sobre la mesa 6 chelas vacías y una estaba sentada sobre media caja de Pilsen, sin importarle que esa postura dejaba ver mucho de sus torneadas piernas. Decidimos atacar, aunque las matemáticas indicaban que uno de nosotros se quedaría sin campeonar esa noche.Las flacas eran de la RICHI , estudiaban medicina y estaban allí porque eran amigas de la hermana mayor de la dueña del santo. Parece que venían directo de la Universidad porque sus MOCHILAS estaban en el suelo al lado de ellas. Flaca mejor dile a tu amiga que te guarde tus cosas, suave que te las CHOREAN. Tuvieron una idea mejor: zafar de eso tono PACHARACO y buscar algún lugar para CHELEAR tranquilos.Ni lo pensamos, ellas no habían terminado de hablar y Claudio ya estaba calentando el carro, que para suerte nuestra arrancó a la primera. Buscamos a Rolyn pero estaba perdido entre la multitud que bailaba al ritmo de Big Boy y los Cuentos de la Cripta.
Llegamos a las playas de la Herradura luego de hacer una pequeña parada frente al altar de Sandro Baylón. Sacamos las dos cajas de chelas, pusimos el casette del Gran Combo rogando que esa mierda de casettera no se tragara la cinta. Claudio bailaba con la piernona, el Morocho con una pelirroja pechugona y yo estaba en el asiento de atrás CHAPE Y CHAPE con una blanquita care´mamona a la que nunca le escuché la voz. Nadie pensaba en Rolyn, al que habíamos abandonado en ese antro de perdición infantil. Una tía sapaza se asomó por la ventana del Chevrolet y nos ofreció ANTICUCHOS joven, le dije que no y se quitó. Pero esa tía de hecho se ha ganado con varios CACHES alucinantes en esa playa, a la que la gente va a "matar" nomás ¿si o no?
Claudio volvió al carro asadazo y mi acompañante y yo tuvimos que acomodarnos la ropa interior. ¿Qué pasa imbécil?. Dijo que la hembrita que le tocó tenía su MARIACHI, y había dicho su nombre en pleno CHACA-CHACA. Le dije que eso no importaba, ahora él era su MACHUCANTE y si ella decía otro nombre no importaba, ¿Acaso te vas a casar con ella, hueveras?. Claudio no hablaba, hubo un minuto de silencio que fue roto por algo que jamás podríamos imaginar: la blanquita que estaba a mi lado, la más finita de las tres perras que recogimos, la que usaba jeans Gap, la que olía a Carolina Herrera…se metió un pedo stereofónico con sonido surround que retumbó en los vidrios y el techo del Chevy 75 y desprendió los dados de peluche del espejo retrovisor.
Claudio y yo salimos conteniendo la respiración, y la flaca corrió a la playa, hizo un hueco en la arena y se puso a cagar. Tanto alcohol, combinado con sexo le había dejado la HUACHA floja.
El Morocho estaba con su trampa a cien metros de distancia, comiendo CHOCLO con RACHI y ni se enteró de que el carro de su viejo había quedado perfumado. Él seguía viéndose FICHO con su mano en el culo de la hembrita, su CHULLO de marca abrigándole la cabeza casi rapada, viendo como la rucaza ésa se embarraba el CACHARRO de rocoto mientras se comía hasta la panca en que venía el anticucho. Creo que eso de que eran de la Richi fue un cuento CHINO.
Le avisamos que casi amanecía y era mejor que nos fuéramos, que a esa hora empezaban siempre las MECHADERAS y ya una vez nos bajaron dos faros y una luna por quedarnos de sapos. Pagó su cuenta, la flaca CONCHUDA no dio ni una china, arrancamos y de camino dejamos a las mostras esas en la Av. La Marina. Cuando bajaron Claudio dijo por aquí pasa la combi para tu CHOZA chola pedona. Me pareció un chiste cruel pero igual me reí.
PUCHA oe, y ¿qué pasó con Rolyn?, dijo el Morocho. Nos miramos sin saber la respuesta, nos dejó en nuestras casas y quedamos en vernos al día siguiente en la Universidad CHALACA. Como siempre llegué primero, encontré a Rolyn sentado solo en nuestra banquita de siempre. Tenía una sonrisa de oreja a oreja. Le pregunté en donde se había metido y me dijo que se fue con una de las chibolas que nos jodían. Ya es mi HEMBRICHI, me dijo y noté que sólo él podía decir la palabra "hembrichi" sin parecer panelista de Laura Bozzo. Abrió su billetera Rip Curl y me enseñó una foto de la chibola. Le dije ten cuidado Rolyn, no vaya a ser que por CHIBOLERO te pesque su viejo y te deje MOCHO.
Me dijo: calla Maguill…todo porque tu eres Chivo.